Al inicio de la primavera pude acompañar a un grupo de jóvenes, de distintos países del mundo, durante una “visita-aprendizaje” por Berna (Suiza). Pasamos la mañana reunidos con nuestros anfitriones, los cuales nos explicaron el funcionamiento del sistema político suizo a partir de algunas breves reseñas históricas, que nos ayudaron a situarnos mejor en el contexto suizo. Por la tarde pudimos pasear por la ciudad y continuar con algunas explicaciones más.

Dicen que los jóvenes no se interesan por la política… pero yo asistí a tres horas de diálogo y preguntas que nos llevaron a prolongar la charla más de la hora que habíamos previsto; con lo cual, el interés que demostraron los jóvenes hizo saltar por los aires la famosa puntualidad suiza…

De todo lo que aprendí me llamaron la atención varios puntos, por ejemplo, un poder ejecutivo constituido por siete ministros, que rotan la titularidad de la presidencia cada año. El Consejo federal es la cúpula de gobierno de la Conferencia Helvética y se constituye de la siguiente manera: dos representantes de cada uno de los tres partidos más votados y el cuarto partido nombra al séptimo miembro del consejo. Con lo cual, se forma una presidencia colectiva o grupal y también suficientemente plural. El presidente de turno ejerce su función como ‘primus inter pares’, por eso en sus viajes y en sus intervenciones debe recordar siempre que es “el primero entre iguales”, pero que representa a un cuerpo de siete miembros.

Por este, y por muchos otros aspectos que posee el sistema político suizo, podríamos decir que se trata de un modelo que ha ido incorporando, de forma muy profunda, una auténtica cultura del diálogo, la negociación y el pacto. Quizá el resumen de esa actitud se demuestra en otra frase de uso corriente en el ámbito político local: llegar a “acuerdos en el desacuerdo”. Es decir, se parte de la base o del presupuesto que ningún partido político puede tener toda la razón sobre un argumento, por lo tanto, es necesario dialogar y llegar a pactos. Fue justamente la cultura del pacto el germen de la actual Confederación Helvética, según la tradición fue en 1291 cuando tres cantones – Uri, Unterwalden y Schwyz – acordaron asistencia mutua frente a posibles ataques extranjeros.

Es obvio que el sistema político suizo no es perfecto y tiene puntos débiles, pero me parece que en la actual situación de tensión y crisis sociopolítica que se vive en muchos estados europeos, sería muy oportuno incorporar una actitud de apertura hacia la parte de verdad o de razón que el otro pueda tener. En política, cargar las tintas hacia los extremos y querer hacernos creer que todo es blanco o negro no conduce más que al inmovilismo.

Recientemente, en una entrevista concedida a Jordi Évole, el Papa afirmaba que «tenemos bastante olvidada la palabra persuadir, la política va adelante con el arte de la persuasión. Tú me convences a mí de algunas cosas que piensas y yo acepto una parte, y tú las mías, gracias a la persuasión. Persuadir significa serenidad de corazón, libertad de corazón, no tener atado el corazón a intereses previos que son los que esclavizan. No puedes intercambiar los bienes con libertad si tienes una cadena detrás que te dice: “de este espacio no me puedo mover”». Y en otro pasaje de la entrevista afirmaba: «El miedo es el material sobre el cual se edifican las dictaduras».

Por lo tanto, ahora que ha llegado la primavera con un nuevo impulso de vida ¡no tengamos miedo a abrirnos al diálogo y a la persuasión de la otra postura! Si queremos construir un camino colectivo, que no cree más tensiones aún, tendremos que aprender a llegar a “acuerdos en el desacuerdo”.


 

Aurelio Cerviño

Argentino trotamundos y catalán por adopción, interesado desde siempre en el misterio del Amor, un poco existencialista y bastante enamorado de las metáforas, doctor en Teología Moral y profesor en la Facultad de Teología de Catalunya

Argentí rodamón i català per adopció, interessat des de sempre en el misteri de l’Amor, una mica existencialista i força enamorat de les metàfores, doctor en Teologia Moral i professor a la Facultat de Teologia de Catalunya
Aurelio Cerviño

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