Quedan pocos lugares para la artesanía. El consumo diario ha conseguido que las personas apreciemos menos el valor de las cosas, además de derrochar los recursos y no valorar los trabajos manuales.  

El Raval es un oasis de producción artesanal dentro del gran desierto industrial (y capitalista) que es Barcelona. Se podría decir que cada vez quedan menos comercios que vivan de una actividad productiva artesanal y, en muchos casos, tradicional en la ciudad condal. 

El gran reto de los artesanos es convencer al cliente que elija con criterio y pague el valor añadido de un producto hecho a mano, de calidad y con conciencia social y medioambiental. Hoy nuestro reto como diseñadores es realizar un análisis de la situación actual del distrito de Ciutat Vella que nos permita conocer, localizar y dar visibilidad a las actividades productivas que se desarrollan artesanalmente en este punto de la ciudad condal. 

Nuestra investigación comenzó por un largo paseo por el distrito del Raval en busca de tiendas y locales donde se desarrollaran estas actividades productivas de forma artesanal. Al principio, costó encontrar un lugar que dispusiera de un taller dentro de la tienda y donde se creara esta magia, pero, poco a poco, iban surgiendo pequeños locales artesanales. 

Después de una hora indagando por aquellas calles, paramos por casualidad en una pequeña tienda que, desde fuera, no nos parecía interesante, pero una pequeña luz en su interior nos llamó la atención: había un hombre fabricando una guitarra eléctrica con sus propias manos. Nos encontrábamos en Grube Guitars Luthiers, un pequeño taller especializado en la fabricación y reparación de guitarras y bajos eléctricos. 

Primero no nos atrevimos a entrar, ya que veíamos que el hombre estaba muy concentrado en el trabajo y teníamos una cierta vergüenza. Dimos una vuelta por la calle y, para nuestra sorpresa, Grube Guitars no es el único local relacionado con la música. Está la escuela de música conocida como el Taller de Músics, además de JazzSí una sala de conciertos adscrita a la misma escuela. Sin saberlo habíamos llegado a una calle del Raval que podría ser de las más musicales. Así pues, dejamos de lado la timidez para entrar en el taller.

 

Grube Guitars

Sebastián Grube en su taller Grube Guitars

Para mí, cada instrumento tiene alma y personalidad propia y siempre procuro sacar lo mejor de ellos. Sebastián Grube, propietario del taller Grube Guitars. 

Sebastian Grube ofrece producción y reparación de guitarras y bajos eléctricos para particulares, y workshops para enseñar su proceso de construcción. 

Los instrumentos de creación desde cero son personalizados y, de hecho, raramente realiza dos guitarras o bajos iguales. El lutier cree en la libertad plena de diseño, siempre que sea posible técnicamente, y utiliza la mejor madera del mercado. Él mismo es quien bautiza las guitarras con nombres como Cloud, Híbrida, Little Sister, Semi, Dragon, Classic o Strat. Para Sebastian todos los instrumentos tienen una personalidad y él intenta sacar todo el potencial dándoles al mismo tiempo un toque personal. 

Los workshops son su actividad preferida, ya que le permiten contactar más directamente con el cliente, los instrumentos y la música. Puede transmitir sus conocimientos y ver el fruto. Sus clientes, ya muy consolidados y fieles, suelen ser apasionados de la música como él, por lo que todo el proceso de producción artesanal se aprecia mucho más. 

Mireia Arriaga, Anna Portet y Sharon Guerrero

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