Si la vida fuese una obra de teatro, todos deberíamos ser protagonistas de ella y, a la vez, espectadores. De hecho, lo que ocurre, es también lo que nos ocurre. Acontecimientos, cosas y personas estamos vinculados por lazos tan reales como poco visibles.

Sin saber cómo, nos ha sido concedida a cada uno una entrada para el espectáculo de la vida. En el momento en que nos dispongamos a sentarnos en la butaca que tenemos asignada, da igual si está situada en las primeras filas o en las últimas, tendremos la sensación de estar solos. Tremendamente solos en un patio de butacas abarrotado de gente. ¡Y el espectáculo que no empieza! Sentados en la butaca 12 de la fila 3, solos en medio de una multitud, nos iremos dando cuenta de que los protagonistas somos nosotros. Que esto no va de mirar, sino de mirarnos.

La fragmentación del conocimiento, de la persona, de las relaciones humanas, de la cohesión social, de las crisis y de los frágiles equilibrios, parecen haber asignado un rol a cada uno. O somos espectadores o somos protagonistas. Las sensaciones de desamparo y de soledad nos enseñarán que esto no va así, que todo está conectado, todo está relacionado. Que habitamos en una realidad que nos incluye y hace que seamos espectadores y protagonistas al mismo tiempo. Y que nos toca integrar los fragmentos en que hemos hecho añicos la realidad, todo un reto que comporta una ética fundamental en la cual, como afirma el prestigioso teólogo Romano Guardini “quién actúa se convierte continuamente en aquello que hace: todo el mundo, desde el líder responsable de un estado al técnico, desde el artista al agricultor…”

La gran aceleración que padecemos nos instala en una insatisfacción por el aquí y el ahora, y es el motor centrifugador que esparce, disgrega y fragmenta en trocitos aquello que constituye una única realidad perfectamente integrada entre quiénes somos, dónde estamos y en qué momento nos encontramos. Deshacernos de este remolino, desacelerarnos, nos permitirá hacernos conscientes de que estamos protagonizando la vida, que lo hacemos junto a muchos otros y que no se trata de encontrar una buena obra, sino de encontrarnos. No es suficiente sostener el espectáculo, sino que será necesario sostenernos.

Artículo publicado en la revista 175 –  Sostenernos.

Ilustración: mbofill_art

Francesc Brunés

Col·laborador habitual de Ciutat Nova i també ... professor d'economia (jubilat), pare de dues filles, gironí d'adopció d'esperit universal, defensor de causes més o menys perdudes i, quan cal, conferenciant i tertulià.

Colaborador habitual de Ciutat Nova y también... profesor de economía (jubilado), padre de dos hijas, gerundense de adopción de espíritu universal, defensor de causas más o menos perdidas y, cuando hace falta, conferenciante y tertuliano.
Francesc Brunés

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