Tal día como hoy, hace ya 4 años, se publicaba la carta encíclica ‘Laudato Si’ del Papa Francisco. Sin embargo, reconozco que no la había leído. Ahora, empujada por ciertas circunstancias, he empezado a hacerlo y en el momento de escribir estas líneas, ya voy por el párrafo 79, de los 246 que la componen. Suficientes para haberme causado una fuerte impresión. Esto, en este caso, significa que ha hecho resonar dentro de mi una saludable llamada al cambio, a la reforma, a la conversión. Y aquí lo quiero compartir.

Una cosa interesante es que el análisis y las propuestas de reflexión y de actuación contenidas en la ‘Laudato Si’, el Papa Francisco las dirige a cada persona que habita en este planeta y no sólo al mundo católico. De hecho, intenta “entrar en diálogo con todo el mundo en relación con nuestra casa común” (3), y me parece que éste no es un punto de partida irrelevante en el momento de acercarnos al texto.

En el imaginario colectivo contemporáneo, esta es la encíclica sobre ecología del Papa argentino. No es mentira, pero resulta reductivo, si no le añadimos algún calificativo adicional y decimos, por lo menos, sobre “ecología integral”. Se refiere, por tanto, a toda la creación, a nuestro planeta, con toda su biodiversidad, incluyendo la persona, y los desequilibrios en los ecosistemas, naturales y humanos:

“Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteamiento ecológico se convierte siempre en un planteamiento social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.” (49)

Establece pues, una estrecha vinculación entre el deterioro del planeta, las injusticias sociales y las inacciones de los Estados, de los grupos de poder y de cada uno de nosotros. Una mirada global, poliédrica, que pone en relación los diversos factores en juego, y que huye de los extremos a la hora de buscar soluciones, sin caer en la desesperación fatalista o en la ingenua confianza en los progresos técnicos de que es capaz el hombre. “Entre estos extremos, la reflexión debería identificar posibles escenarios futuros, porque no existe un único camino de solución. Esto daría lugar a diversas aportaciones que podrían entrar en diálogo con respuestas integrales.” (60). Esta frase la encuentro fantástica y define una actitud extrapolable a la hora de acercarse a todo tipo de conflictos, y tenemos sobre la mesa más de uno…

Cuatro pinceladas sobre ideas interesantes y iluminadoras, pero serían sólo humo si no produjesen un cambio, aunque sea pequeño, y este primer gesto, en consecuencia, un verdadero proceso de cambio. Vemos ejemplos encomiables, desde los “Friday for future” hasta el objetivo “hambre 0”, pero… y yo, ¿qué hago? De momento, puedo decirte que he usado mucho menos el ascensor, que estoy más convencida de la opción que hago de ir al trabajo en transporte público y que la tarea doméstica de separar los residuos la hago a consciencia.

Y tú, ¿qué haces? Y todos juntos ¿qué más podemos hacer?


 

Amparo Gómez

Ciutat Nova és una part de mi. Sóc llicenciada en Filologia Hispànica i amb formació en periodisme, un tàndem ideal per a una amant de les llengües, de les paraules i de la comunicació. Mitja vida a València, on he nascut, i mitja vida a Catalunya, un altre bon tàndem…

Ciutat Nova es una parte de mí. Soy licenciada en Filología Hispánica y con formación en periodismo: un tándem ideal para una amante de las lenguas, las palabras y la comunicación. Media vida en Valencia, donde he nacido, y media vida en Cataluña: otro buen tándem…
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