¿Qué es? Un mineral compuesto de dos metales, la columbita y la tantalita.

¿Qué propiedades tiene? Mucha superconductividad, soporta temperaturas altas, una gran capacidad para almacenar electricidad y es resistente a la corrosión. En la era digital en la que vivimos, esto se traduce en un uso omnipresente en nuestras vides, destinado a microprocesadores, baterías, microcircuitos, condensadores de móviles, videoconsolas, ordenadores, cameras digitales, pantallas de plasma, GPS, remoto, automoción, airbags, mísiles balísticos, armas per control remoto, y un largo etcétera.

¿De dónde se obtiene? El 75% de las reservas mundiales se encuentra en la República Democrática del Congo (RDC) y la resta en el Brasil y Australia, entre otros. La RDC también es un gran productor mundial de cobre, cobalto, oro, diamantes, cinc, casiterita, wolframita, caucho, marfil, oro, uranio, gas metal, petróleo y diamantes, etc. Es el ejemplo por excelencia de lo que se llama “escándalo geológico”. Cabe señalar que desde 1998 hasta 2007 hubo 5.400.000 millones de muertos, sin tener en cuenta la Primera Guerra del Congo. Sin duda, se trata de la guerra más mortífera después de la Segunda Guerra Mundial. Y las cifras siguen aumentando, superando ya los 6.000.000 de muertos. Y es que el espolio de los recursos naturales mantiene latente este conflicto armado.

El trayecto. En las minas, las condiciones de trabajo son: explotación de adultos y de niños, mujeres embarazadas, temperaturas elevadas, agotamiento físico, etc. Según la Corte de Justicia Internacional, desde Nuremberg, de 1945, y más tarde en el estatuto de Roma de 1998, el pillaje de guerra, el saqueo de recursos naturales, el asesinato, los maltratamientos, los trabajos forzados de las poblaciones civiles o devastaciones no justificadas para las exigencias militares se consideran crímenes de guerra. Una vez se ha extraído el coltán de las minas, pasa a manos de transportistas que lo cargan a peso, entremedio de zonas boscosas o selváticas muy densas hasta llegar a las casas de intercambio, los comptoirs d’achat. Estas casas de intercambio están controladas per rebeldes y estructuras militares que sacan provecho y financian la guerra, incluso con el conocimiento de la administración pública. El Estado Islámico del Iraq y el Levante (ISIL), el Ejército de Resistencia del Señor (LRA) de Uganda o Al-Shabab de Somalia están financiando una parte de sus actividades gracias al tráfico y a la explotación ilícita de recursos naturales. Así, las milicias exportan el material ilegalmente en barco, avión o por carretera con compañías internacionales de transporte hacia los países de tránsito: Ruanda, Uganda y Burundi. Hay que tener en cuenta que la RDC tiene el 55% de bosque tropical mundial en sus 2.400.000 km2 de territorio de los cuales 9.000.000.km2 son fronterizos con nueve estados. Estas características dificultan su trazabilidad. Después del blanqueo, el coltán se exporta hasta la China o Malasia, donde se procesa en refinerías. Una vez se ha fundido es imposible distinguir su origen. A continuación, se vende a empresas electrónicas. Y estas últimas, venden los productos finales a multinacionales para que lleguen a las tiendas y centros comerciales occidentales  y, en última instancia, al consumidor.

Consecuencias. Violaciones flagrantes de los Derechos Humanos, del Derecho Internacional y de la Convención de Ginebra. Especialmente para la mujer, ya que su cuerpo se utiliza como arma de guerra: asesinatos, mutilaciones y 100.000 violaciones al año. A nivel sanitario (enfermedades, epidemias, trastornos psicológicos), educativo (disminuyendo la tasa de escolarización o de alfabetización) o medioambientales (desforestación o caza furtiva de elefantes o gorilas en vías de extinción a causa del hambre de los “trabajadores” en régimen de esclavitud. En 2015, había 248.000 personas refugiadas y 2.756,600 desplazadas. Hasta enero de 2018, la situación ha empeorado hasta alcanzar unas 540.000 personas refugiadas y 4.500.000 desplazadas.

Conclusiones. Estas son algunas de las consecuencias del nivel de consumo desbordado a nivel mundial, pero especialmente occidental, que alimentan el paradigma actual de gobernanza capitalista a partir de una economía política de guerra feroz que crea desigualdades Norte-Sud cada vez más prominentes, a base de planes de reajuste, deuda pública y, por consiguiente, estados fallidos. En otras palabras, estados sumamente ricos como la RDC se ven inmersos en proyectos ajenos que los condenan al empobrecimiento mediante el despotismo y el espolio de sus recursos. Hay que presentar, documentar, actualizar y contrastar los escenarios tantas veces como sean necesarias para frenar este juego con dimensiones “glocales”, es decir, un entramado de rivalidades tanto a nivel local como global o internacional. Hay muchos actores: la población civil congoleña, multinacionales, gobiernos, ejércitos, empresas de seguridad, milicias, grupos rebeldes, las Naciones Unidas, pero sobre todo nosotros, los protagonistas que hacemos girar toda esta maquinaria. Se trata, por tanto, de un conflicto perpetuado y claramente ignorado por nosotros e incluso por los congoleños que participan en el negocio o fiebre del coltán, que a veces desconocen también sus usos. Les grandes guerras del siglo XX se han abastecido con las producciones de este país de los Grandes Lagos, y ahora también abastece el boom tecnológico, de aparente interconexión entre las personas.


Para saber más:

Judith Jordà Frías

Inquieta, compromesa, apassionada... Casa seva és el món. Escriu sobre el terreny, plasmant en paraules les petjades que la realitat, no sempre justa, li deixa a l’ànima.

Inquieta, comprometida, apasionada... Su casa es el mundo. Escribe sobre el terreno, plasmando en palabras las huellas que la realidad, no siempre justa, deja en su alma.
Judith Jordà Frías

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