APRENDER A OBSERVAR

Para afrontar bien este trabajo, para poder continuar el proceso de evolución espiritual, es necesario que aprendas a observar, a observarte, con el objectivo de convertirte en el observador y el testigo de ti mismo, de todo lo que eres, de todo lo que te pasa y experimentas. Convertirte implica pasar de un estado a otro. En este caso se trata de pasar de los niveles de conciencia del yo pequeño o ego, a los niveles de conciencia del SER, que es la Presencia de lo divino dentro de nosotros.

¿Cómo se pasa de un nivel al otro?

Mediante el acto del simple observar.

El yo pequeño no observa. Está acostumbrado a interpretar, a juzgar, se mueve por expectativas, huye de experiencias de sufrimiento, de heridas de no amor, de frustaciones, trata de llenar carencias. Vive del significado, valor, importancia que da a todo lo que le llega del entorno y simplemente lo percibe y lo interpreta a su manera. Vive de afecciones, atracciones y aversiones, que continuamente proyecta sobre los otros, y se lamenta de recibir lo que esperaba, porque el entorno siempre devuelve lo mismo que recibe.

Cuéstionate qué recibes y descubrirás qué proyectas.

El SER observa de verdad. El observar del ser tiene unas características muy concretas y exigentes al mismo tiempo, pero liberadoras.

Empieza por darte cuenta de que te has identificado con los rasgos de tu yo pequeño (ego) hasta creer que eres así. Te has identificado con tu historia personal, con los personajes que has aprendido a vivir durante tu vida, que son la manifestación de las posiciones que ha ido adoptando tu ego.

Date cuenta que vives tu vida completamente identificado con las creencias que compraste de pequeño; estás identificado con lo que piensas, sientes, y reaccionas de acuerdo con todo esto.

Date cuenta que en la vida de adulto reproduces historias del pasado, en las que sigues protagonizando guiones de culpa, ira, miedo, sufrimiento, no valia, separación. Probablemente te resuenan alguno de estos guiones. Empieza a identificarlos, porque te has identificado tanto con ellos, que te parece imposible deshacerte de ellos. Crees tanto que eres esos personajes, que no eres capaz de cuestionarte que tu identidad más profunda y auténtica sea completamente otra. El yo pequeño con sus personajes te mantiene en una burbuja de ilusión, falsedad y sufrimiento. Vives en un continuo sueño del que te cuesta mucho despertar.

Cada persona tiene que encontrar cúal es su burbuja y cuál es el sueño en el que está atrapada.

Empieza por observar pensamientos, sentimientos, sensaciones.

¿Qué significa observar?

Es evidente que observar algo físico, como por ejemplo el cuerpo, un árbol o el mundo exterior, es más fácil que observar un pensamiento, un sentimiento, una emoción, que no es algo físico.

Ahora mismo mientras escuchas o lees, tu pensamiento está activo, interpretando, dando significado, valorando, y al mismo tiempo, estas valoraciones desencadenan emociones asociadas a estos significados y estas emociones desencadenan sensaciones. A la vez tu mente está etiquetando y dando significado a todo lo que le llega. Si tu mente no diera estos significados, probablemente tendrías la sensación de no existir, porque son los significados que das a todo lo que vives, lo que te hace sentir que existes. Pero existir en el personaje, es no vivir, no gozar, no tener paz, no saber amar.

OBSERVAR COMO ACTITUD

Un ejercicio básico para empezar a observar es mirar sin dar significado a nada de lo que llega al cerebro. Deja que las imágenes, pensamientos, sentimientos, sensaciones que te llegan desfilen sin etiquetarlas, sin darles un significado, ninguna interpretación. Obsérvalas de la manera más neutral posible. La neutralidad la adquirirás a base de repetir el observar.

Imagina que asistes a una de las pasarelas de moda a nivel mundial. Tu eres el espectador que mira el desfile de top models. La actitud es sencilla: mira, disfruta de lo que ves desfilar, pero no te identifiques con ningún modelo. Según cada model desfila, se va, pero tú te quedas en tu butaca para seguir observando el desfile. Te puede gustar uno u otro modelo de vestido, te puede gustar más o menos, pero sencillamente observas y te quedas contigo, sin hacer nada. Te quedas con el hecho de mirar y basta.

Esto es observar con neutralidad.

Primer nivel de conciencia (consciousness)

Mirando, sin interpretar, te darás cuenta que no es el ojo el que interpreta lo que ves, tampoco es la mente pensante la que interpreta. Te darás cuenta que detrás hay un primer nivel de CONCIENCIA, (a propósito se prescinde de la “S” del ‘consciousness’ inglés). El significado inglés (consciousness) define este primer nivel como la capacidad de darte cuenta de lo que pasa en la mente, en el cuerpo, en el entorno. Este es el campo de CONCIENCIA de la dualidad lineal, propio del mundo material de la experiencia. Este primer nivel de CONCIENCIA proporciona la capacidad de darte cuenta, de ser conciente, si te lo propones con sinceridad, honestidad y compromiso.

La capacidad de ser CONCIENTE = DARTE CUENTA empieza a abrir un espacio en el que se da todo lo que miras y observas: la habitación, el lugar en el que te encuentras, el entorno, lo que piensas y sientes. Todo es lo que es.

Segundo nivel de conciencia (awereness)

El significado inglés (awareness) define la CONCIENCIA como la capacidad de saber qué pasa en el campo de la CONCIENCIA.

Esta capacidad la tenemos desde que nacemos. Es el Campo no-dual, no-lineal del CONOCIMIENTO EXPERIENCIAL DE LA CONCIENCIA SUBJETIVA. Hacerte cada vez más CONCIENTE facilita LA EVOLUCION ESPIRITUAL, acerca al DESPERTAR de la conciencia, permite expresarte de infinitas maneras en el campo de la CONCIENCIA, conecta con el TRASCENDENTE y con el SER, que es la experiencia de la Presencia de lo Divino en el interior.

Este segundo nivel, que te hace CONCIENTE de ser CONCIENTE, abre completamente un espacio a la conciencia, vacio de contenidos, de etiquetas, de expectativas, de interpretaciones, de proyecciones, y esto te da la posibilidad de ser testigo de todo lo que sucede dentro y fuera: pensamientos, sentimientos, sensaciones.

Es en este espacio donde se genera el observador-testigo.

Cuando practicas el acto de observar, te haces conciente de ti.

A medida que te haces conciente de ti, puedes darte permiso para mirar, contemplar y dejar que se produzcan pensamientos en el interior de este espacio; puedes dejar que desfilen sin molestarte, sin tener que seguirlos, sin reprimirlos, sin analizarlos. Eso es lo que te has acostumbrado a hacer. Quizás todavía no eres conciente que cuando los analizas formulas un juicio (no me siento bien con estos pensamientos). Seas conciente o no, el juicio implica un rechazo. Lo que rechazas es la energía que contiene cada pensamiento. La energía rechazada se acumula en el subconciente y de tanto en tanto explota en un ataque de ira, en un arranque de orgullo, en una angustia de miedo o de pánico, en una depresión de culpa, en un abatimiento de sufrimiento. Cuando has explotado, de momento te descargas, pero no te has librado de la raíz donde tienes la herida de no amor, la experiencia traumática de rechazo, la creencia que genera culpa, miedo, sufrimiento. La energia sigue acumulándose hasta que se produce una nueva explosión, o una nueva crisis. Si observas este mecanismo en ti, te darás cuenta que ésta es la realidad de tus reacciones desproporcionadas y repetitivas.

Para empezar, puedes observar la imagen que tienes de ti, de tu vida. Observa que está vinculada a un pensamient, a una valoración, al significado que le das. La valoración, el significado, la interpretación siempre acompaña el pensamiento. Las imágenes crean ideas y fantasias sobre la vida.

Cuando observas esta imagen, este pensamiento, el significado que tiene para ti lo que estás experimentando, es como dar un pequeño paso hacia atrás y observar el movimiento, la actividad que se produce en el interior de tu mente y darte cuenta que esta activitat está hecha de pensamientos, emociones, sensaciones, creencias, significados, etiquetas, interpretaciones. La sensación puede ser diversa: angustia, miedo, culpa, preocupación, ansiedad, desasosiego, sufrimiento. Cualquiera de estas manifestaciones tiene su raíz en los impactos emocionales de la infancia, que han generado creencias, que condicionan tu vida, hasta que hagas una entrega a Dios, profundamente.

Si no se hace este trabajo de profunda observación y de reconocimiento de estas creencias limitadoras, es casi imposible librarse de estar bajo sus efectos, los cuales en cada persona se manifiestan de diversas maneras y con diferente intensidad en función de cúal ha sido el impacto emocional en la infancia y de la potencia más o menos traumática.

Algunas personas se sorprenden de experimentar determinados sufrimientos y reacciones desproporcionadas que se repiten a lo largo de la vida, a pesar de llevar una honesta y sincera vida espiritual. La experiencia clínica muestra que espiritualizar estados emocionales de angustia, ansiedad, sufrimiento, no soluciona el problema, pues sin percibirlo se puede producir un espiritualismo.

Es humano rechazar el sufrimiento. La mente tiene muchas maneras de hacerlo. Pero rechazandolo no se soluciona, ya que se produce un juicio sutil (“esto no tendría que ser así porque padezco y yo no quiero padecer”), que lleva implícito un rechazo. La energía contenida en cualquier sufrimiento, no se libera reprimiéndola, sino reconociéndola, aceptándola y se libera sola, solamente observándola. En este proceso se puede producir con facilidad una espiritualización del sufrimiento, que consolida y cronifica todavía más el problema.

Lo mismo puedes observar cuando se trata de sentimientos, emociones y sensaciones.

OBSERVA EL ESPACIO DONDE SE PRODUCE LA ACTIVIDAD MENTAL

Si puedes entrenarte a observar la actividad de pensamientos, sentimientos, sensaciones de forma gradual, más o menos rápidamente serás más consciente de no ser el que piensa, sino simplemente aquel que está observando el espacio donde se mueve lo que piensas (la pasarela), sin hacer ninguna valoración ni interpretación. Cuando simplemente observas, tus propios pensamientos atraviesan el espacio que se genera entre tú que observas y lo que estás observando (pensamiento, angustia, preocupación, problema, sufrimiento), pero no condicionan el espacio.

El espacio que se genera cuando observas es un vacio que lo llena el SER. Es el espacio del SER. Por eso todo lo que observas dentro de ese espacio, no lo altera ni condiciona. Al contrario, es el SER el que ilumina el espacio y todo lo que se mueve y lo atraviesa.

Las emociones también atraviesan este espacio, pero no lo condicionan. No condicionan lo que verdaderamente eres. Cuando observas la actividad que la mente produce en este espacio, el SER ilumina la energia que atraviesa su espacio, la transforma, y el propio SER se encarga de disolverla por si sola. Esto se debe a la nauraleza del SER: no juzga, no lucha, no necesita hacer nada, porque es COMPLETO.

Mirar desde el SER revela lo que tú eres, tu auténtica identidad, tu esencia divina y te libera. La liberación la produce el hecho de reconocer y aceptar todo lo que eres, todo lo que se manifiesta, todo lo que ha sido tu vida, todas las historias de sufrimiento, todos los personajes. En el fondo de cada sufrimiento humano, siempre hay una resistencia, un juicio que no acepta y se resiste a asumir que lo que ha sucedido no lo puedes canviar, pero puedes hacerte responsable, que no quiere decir culpable. Responder de tu pasado, significa asumir que todo lo vivido tiene el objetivo de hacerte evolucionar y liberarte. ¿Cómo? Haciendo un acto humilde de reconocimiento y de responsabilidad. Es este acto de responsabilidad el que verdaderamente sana todo el pasado, para siempre.

Observar tu auténtica identidad, no significa negar ni la actividad de los pensamientos, ni el movimiento de las emociones, ni las sensaciones, ni negar nada, sino sencillamente dejar más espacio a todo lo que está sucediendo, a todo lo que experimentas, ya sea angustia, sufrimiento o alegría. El problema que tenemos cuando empezamos a observar todo lo que se mueve dentro de este espacio, es que luchamos con ello, no aceptamos lo que se mueve, queremos evitarlo, y cuanto más luchamos, más reforzamos y cronificamos lo que se mueve, es decir, mi problema.

Es a partir de aquí que, activando los dos niveles de conciencia (consciousness i awereness), es decir, ser plenamente consciente, puedes empezar a decirte que tú no eres lo que piensas de ti, que no eres la angustia, el sufrimiento, no eres el problema que estás experimentando y sufriendo. Tú sólo eres el testigo de lo que piensas, de lo que sientes, de lo que padeces, de lo que observas. A medida que repites este ejercicio de conciencia, te darás cuenta, experimentalmente, que la conciencia está antes que el pensamiento, que el sentimiento, que la sensación, que tu problema.

No eres lo que experimentas, ni en el interior ni en el exterior de tu mente y de tu cuerpo, porque incluso este cuerpo que ara observa lo que piensas y sientes, no eres tu. Este cuerpo es sencillamente la sede de tu conciencia que te permite SER el testigo-observador que ahora escucha, mira, observa; en otro momento eres el testigo-observador que habla, que piensa, que siente, que hace diversas actividades, también que sufre y se angustia. Sólo eres testigo-observador de palabras, pensamientos, sentimientos, sensaciones, pero no eres ni estas palabras, ni estos pensamientos, ni estos sentimientos, ni estas sensaciones, ni eres este problema. Las palabras, los pensamientos y los significados que los otorgas, son sólo el recurso que utiliza tu mente y tu cuerpo, para crear un puecte entre tu, com SER observador y acogedor, y lo que te rodea, lo que experimentas, lo que vives.

Cada momento en que llegas a ser consciente de lo que sientes, piensas, padeces, descubres que no eres una realidad separada, diferente, sino una conciencia conciente que observa quieta, silenciosa, serena, toda esta activitat.

Des de esta actitud, observando de esta manera, la actividad mental y emocional se calma. Después vuelve a agitarse nuevamente, debido a la costumbre recurrente de vivir en el personaje hasta ahora. Cuando persistes pacientemente y con una gran confianza en el SER, la actividad mental y emocional se pacifica por si sola. Es necesario realizar unos cuantos ejercicios de observar a fondo, para que la paz sea cada vez más estable.

Cuanto más consigues dejar espacio al SER que verdaderament eres, más se te manifestará la vida, más se te pacificará el problema, la angustia, el sufrimiento. Por esto es necesario que te conviertas en el testigo-observador de lo que te hace sufrir.

Esto no se consigue analizando, juzgando, etiquetando, interpretando, espiritualizando. Únicamente observando con las condiciones explicadas.

La auténtica espiritualidad no etiqueta, no juzga, no interpreta, no tiene expectativas. Sencillamente observa humildemente lo que es.

¿CÓMO SE LLEGA A SER TESTIGO-OBSERVADOR?

¿Cómo se hace para despertar a la conciencia de quién eres?

La mayor dificultat en la mayoría de personas es el hecho de no haber aprendido a observar el pensamiento, el sentimiento, las sensaciones y el problema que me hace sufrir.

Te conviertes en testigo-observador de todo lo que te pasa (pensamientos, sentimientos, emociones) cuando lo miras todo:

  • Sin ninguna intención.
  • Sin ningún juicio.
  • Sin ninguna expectativa.
  • Sin lucha.
  • Sin rechazo.
  • Sin ninguna etiqueta.
  • Sin ninguna interpretación.

Esto parece difícil al principio, por falta de experiencia. Todos estos “sin” se consiguen a base del ejercicio de observar. Sea lo que sea lo que experimentes en la mente, en el cuerpo, hazle un espacio en tu conciencia.

Hazte conciente del espacio que eres en tu conciencia.

El ejercicio de observar te hará CONCIENTE de ser CONsCIENTE

¿Cómo?

  • Da espacio a todo lo que observas.
  • Cuando observas una preocupación, un sufrimiento, un malestar, una angustia, no lo rechazes, no lo quieras canviar, no hagas nada que no sea observar.
  • Observa y sencillamente acoge.
  • Acoge la energia contenida en cada pensamiento, sentimiento, sensación, sufrimiento, culpa, ira, incapacidad, miedo, afección, orgullo.
  • Acoge y ríndete delante de estas energias.
  • Cuando la acoges sin quererla cambiar, juzgarla ni rechazarla, la energia contenida en la cosa observada se va sola.
  • Por lo tanto, no tienes que hacer nada que no sea acogerla.

Agradece lo que sientes y agradece el espacio que se genera entre tu, el testigo, y lo que observas (el problema). Agradece la capacidad de acoger, de observar, de ser un simple testigo, de rendirte.

SI EXPERIMENTAS DIFICULTAD EN OBSERVAR O TE CUESTA HACERLO

PÁRATE

  • Párate y busca un lugar para estar en silencio y observar.
  • Si no te puedes parar en el momento, busca un rato más tarde o antes de irte a dormir.
  • Párate delante de lo que experimentas, de lo que está sucediendo, de lo que estás sintiendo.
  • Párate delante de la sensación de fátiga, de impotencia por no conseguir observar, delante de la sensación de no saber cómo hacerlo.
  • Párate y ríndete.
  • Pararte quiere decir: renuncio a querer cambiar la sensación de impotencia.
  • Renuncio a rechazar la dificultad, el sufrimiento.
  • No hagas nada de eso.
  • Limítate a estar con la sensación, limítate a sostenerla.

LIMÍTATE A SOSTENER

  • Renuncia a la expectativa de querer que se vaya, que desaparezca, porque la estarías juzgando y consolidando cada vez más.
  • Cuando te libras de expectativas, cuando no fuerzas nada, se produce el observar.
  • Observar equivale a estar sin expectativas.
  • Estar sin expectativas implica estar con lo que estás, con lo que se te manifiesta, con el sufrimiento que experimentas.
  • Lo que es, es. Es por un motivo: para que evoluciones.
  • Observar comporta renunciar a cualquier interpretación. Las interpretaciones son las percepciones que el ego se fabrica de la realidad.
  • Por lo tanto, cuando te vienen pensamientos, expectativas, interpretaciones, limítate a observarlas.

SOSTENER EL TROZO DE HIELO = SUFRIMIENTO

Para aprender a sostener, observa esta imagen:

Imagina que tienes un trozo de hielo en las manos. Lo coges y lo sostienes poniéndolo al calor del sol.

¿Qué pasa si mantienes este hielo delante del sol?

  • Se derrite por si solo.
  • Se encarga el sol de derritirlo.
  • Tú no tienes que hacer nada.
  • La cuestión es sostener el hielo delante del sol.
  • Aprende a sostener el dolor, el sufrimiento, el malestar, sin huir de él, sin luchar.

SÉ HUMILDE, OBSERVA Y NO HAGAS NADA

  • Cuando observas generas espacio entre tú y lo que observas.
  • Es una acción muy humilde la que produce el observar.
  • Observa con una actitud humilde.
  • Mira todo lo que se mueve en el espacio de la mente, con toda humildad.
  • La actitud humilde implica abandonar el hábito de querer controlar.
  • Abandona la necesidad de controlar porque es el ego quien controla.

SITÚATE EN EL SER

  • Cuando observes sitúate en el SER que eres.
  • Ten esta intención y deja que el SER actue.
  • Cuando observas dejas espacio al SER. Cada vez más y más espacio.
  • Cuando estás en este estado sin interpretaciones, entonces te conviertes en el espacio que acoje toda la actividad de la mente y del cuerpo.
  • Quien acoje es el SER. Hazlo cosciente.
  • Permite que se produzca este espacio.
  • Conviértete en este espacio, acogiendo todo lo que produce tu mente (pensamientos), tu cuerpo (sensaciones y sentimientos).
  • Eres el SER.

ESTÁTE PRESENTE Y DESIDENTIFÍCATE

  • Desde este espacio que eres, empiezas a desidentificarte de pensamientos, sentimientos, sensaciones.
  • A medida que te desindentificas de toda la actividad mental y emocional, eres el testigo-observador que mira, acoje y no fuerza nada.
  • Entre tú que eres el testigo-observador y la cosa observada se produce un vacío que, progresivamente, llena la Presencia del SER, la Presencia y la paz de DIOS.
  • Es desde el espacio-vacío que te distancias de la cosa observada.

TÚ ERES LA PRESENCIA

  • Por lo tanto, tú eres el espacio.
  • Estás presente, observando todo lo que se mueve en este espacio, poco a poco te acercas a la Presencia y te conviertes en Presencia.
  • Cuando estableces la unión con la Presencia, tú eres la presencia.
  • La Presencia de Dios en ti, ha estado presente desde siempre. Desde que te llamó a la existencia, Dios, como Presencia, cuida de ti.
  • La Presencia te cuida con un AMOR inmenso.
  • Es desde el espacio vacío que puedes decirte, como observador, como presencia, que no eres los pensamientos, los sentimientos, las sensaciones, el problema. Todo esto sólo es la cosa observada.
  • Sencillamente sé presente con lo que eres, con lo que experimentas, con el malestar, con la angustia, con la culpa; date permiso para sostener, estar presente y en contacto con estas energías negativas, sin luchar, sin reprimirlas ni negarlas.

RÍNDETE – DEJA DE LUCHAR

  • Ríndete completamente delante de estas energías.
  • Rendirte quiere decir: dejo de luchar, abandono las armas del juicio, de querer cambiar lo que me hace sufrir.
  • Me rindo humildemente a todo lo que observo.
  • La rendición es el acto humilde que deshace el juicio y la resistencia del ego.
  • Rendirte es un acto de gran coraje y fortaleza.
  • Practico la rendición delante de cualquier pensamiento, sentimiento, sensación por negativo que sea.
  • Entrego las armas de la lucha a Dios.
  • Me rindo totalmente a Dios.
  • Paradógicamente, así despierto el testigo-observador que soy.
  • Soy testigo

DE ESTO QUIERO MÁS

  • Sea lo que sea lo que se mueve en el espacio de la conciencia, me doy permiso para dar un paso más.
  • “De esto que observo, quiero más”
  • Cuando quiero más, hago un cambio radical en la conciencia.
  • Cuando quiero más le estoy diciendo a la mente que no sólo dejo de luchar para echar lo que se mueve, sinó que ahora, quiero más, y más, y más.
  • Este cambio radical y paradójico elimina completamente el juicio, la lucha, el rechazo. Y precisamente, todo de lo que quiero más, desaparece, se evapora por si solo.
  • Paradojas de la mente.

CONVIÉRTETE EN SILENCIO

A medida que el observar evapora todas las energías del viejo modelo del yo pequeño, experimentarás que el espacio se llena de silencio.

Es el silencio de la mente.

Es el silencio lleno de paz, de compasión, de amor incondicional por ti mismo y por todos.

Es el silencio de la Presencia divina que llena todo el espacio de Ella.

  • Acojo este silencio, que no es producto ni de mi esfuerzo ni de mi voluntad.
  • Es el fruto natural de dejar espacio a la Presencia de Dios en mi interior.
  • De esta manera me despierto a la vida y el SER llena el espacio interior de la paz de Dios.
  • Es el CONOCIMIENTO EXPERIENCIAL DE LA CONCIENCIA SUBJETIVA INFINITA
  • Llego a ser CONCIENTE DE SER CONSCIENTE

ALGO MÁS SOBRE EL SER DIVINO

La mayoría de las personas cree que son su propia personalidad, sus emociones o algún otro tipo de consideración, pero el individuo es la parte conciente que sólo se ha identificado con todas estas ideas. Si pudieras superar este conjunto de elementos y llegar al origen de todo, a la fuente, encontrarías tu parte conciente, tu parte divina. Sólo entonces podrías decir que verdaderamente has conocido Quién es el otro y Quién eres tú. Sin este contacto siempre tenderás a evaluar a los otros seres por lo que muestran y no por lo que realmente son.

La personalidad, el yo pequeño, el ego, nunca se han de considerar como aspectos absolutos o inmutables, ya que siempre están cambiando. Las “pequeñas verdades” que experimentas y descubres en ti, en tu mente, en tus recuerdos, son siempre y nada más imágenes, pensamientos, emociones, sensaciones.

En cambio, tu esencia es inmutable, inmóvil, perfectamente conciente, eterna y en una condición de unión con todos los otros seres. Tú eres un individuo unido a los otros y puedes experimentar esta unión. Esta experiencia se conoce como iluminación o conciencia de l’experiencia mística o la realización de la verdadera naturaleza.

No son sólo palabras bonitas.

La experiencia es de verdad liberadora.

Si la haces, lo comprobarás por ti mismo.

DIFICULTAD DE ABANDONAR EL EGO Y VIVIR EN EL SER

Cuando nos disponemos sinceramente a entregar el ego al SER, hemos de estar atentos al estado emocional desde el que decidimos hacer esta entrega.

Una parte conciente dice que quiere evolucionar hacia el SER y que no quiere seguir con el personaje.

El punto clave no es éste, porque si yo estoy en un estado depresivo, de angustia, de sufrimiento y alguien me propone entregar el ego al SER para dejar de sufrir, es evidente que diré que lo quiero, aunque sólo sea para dejar de sufrir.

En realidad, no estoy escogiendo el SER, sinó que estoy huyendo del sufrimiento que me causa el ego.

El punto está en reconocer la parte inconciente muy fuerte del yo pequeño que sigue dominando esta decisión, frente a la parte conciente también del yo pequeño que racionalmente se quiere entregar al SER. Date cuenta que la parte inconciente sigue dominando sobre la parte conciente, siendo las dos la doble cara del yo pequeño.

¿Cómo controla el ego la parte conciente, desde la cara inconciente?

Lo hace mediante las emociones negativas que constituyen sus posicionamientos: orgullo, ira, expectativas, afecciones, miedo, sufrimiento, incapacidad, culpa, no valia, soledad, separación. Mediante estos sentimientos uno escoje inconcientemente seguir con los posicionamientos del ego, mientras que desde la mente conciente dice que escoge el SER.

Esta elección inconciente es el resultado de estar bajo el efecto del miedo, de la culpa, la ira, el sentirte fustrado, no válido, no merecedor, angustiado, cansado de sufrir. En estos estados emocionales negativos, te sientes sacudido, aturdido, secuestrado, atrapado por las emociones negativas, y no te das cuenta que sigues bajo el control del ego.

Bajo el efecto de este estado emocional negativo, la decisión fundamental de entregarte al SER, no es auténtica. Y no por mala intención, sino por ignorancia inconciente, ya que el ego sigue manteniendo el control y tú no te das cuenta.

Para resolver este dilema:

  • Tengo la intención honesta, íntegra de entregarme al SER.
  • Tengo la voluntad espiritual de librarme de los hábitos del ego.
  • Soy conciente de pensamientos, sentimientos, sensaciones recurrentes.
  • Practico la observación de pensamientos, sentimientos, sensaciones.
  • Tengo el propósito auténtico de convertirme en testigo-observador.

Cuando tomas conciencia de los mecanismos del ego hasta ahora inconcientes, algo empieza a moverse en la conciencia. Empiezas a crear el espacio entre tú, el observador y la cosa observada. Este espacio te permite desidentificarte de tu yo pequeño.

Lo importante es comprender que sólo si observas pensamientos, sentimientos, sensaciones, sin etiquetarlos, sin juzgarlos, sin rechazarlos, sin interpretarlos, te convertirás en observador.

Lo importante es darte cuenta que ésta es la realidad de tu historia de sufrimientos. Mientras creas que no puedes controlar el ego, él sigue controlando tu vida.

Hazte responsable de ti.

¿Cómo?

  • Respondo observando todo lo que me pasa, sin analizarlo, ni etiquetarlo, ni interpretarlo, ni ignorarlo, ni reprimirlo.
  • Respondo acogiendo todo lo que me pasa.
  • Respondo dándome permiso para mirar, observar el sufrimiento que experimento.
  • Respondo sosteniéndolo, abrazándolo, estando con lo que molesta.
  • Respondo dándome permiso de hacer esta experiencia.
  • Respondo manteniéndome en este ejercicio observador hasta que experimento que las energías negativas se van solas, sin hacer nada para que se vayan.
  • Esto es hacerme responsable de mi.

 

GUÍA-MEDITACIÓN

  • Observo y reconozco la parte conciente del yo pequeño que quiere evolucionar hacia el SER.
  • Observo y reconozco la parte del yo pequeño que se resiste.
  • Observo y reconozco la dualidad en la que me tiene atrapado el yo pequeño.
  • Observo y reconozco cuan identificado estoy con las dos partes del yo pequeño.
  • Me doy permiso para observar sin interpretar, ni juzgar, ni analizar, ni etiquetar, ni luchar.
  • Me doy permiso para crear el espacio entre yo, el SER, y lo que observo, el yo pequeño.
  • Me doy permiso para ampliar este espacio con cada observación.
  • Me doy permiso para sostener el malestar frente a lo que observo.
  • Me doy permiso para desidentificarme de los pensamientos, sentimientos, emociones observados.
  • Yo no soy los pensamientos, sentimientos, sensaciones que observo.
  • Yo soy el observador totalmente diferente de las cosas observadas.
  • Yo soy el SER que observa.

Joan Maria Bovet

Psicòleg clínic at Centre Gestalt-Fis
Especialista en Psicologia Clínica
Director del Centre de Psicologia Clínica i Fisioteràpia, Gestalt-Fis, Família i Salut
Treballa en el nivells de consciència i evolució espiritual del Dr. David Hawkins.
Imparteix cursos de Formació sobre el Mapa de la Consciència i acompanya processos d’evolució espiritual.

Especialista en Psicología Clínica
Director del Centre de Psicologia Clínica i Fisioteràpia, Gestalt-Fis, Família i Salut
Traja en los niveles de conciencia y evolución espiritual del Dr. David Hawkins.
Imparte cursos de Formación sobre el Mapa de la Conciencia y acompaña procesos de evolución espiritual.
Joan Maria Bovet

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