Es una evidencia, cada día que pasa el día se acorta, aunque sólo sea un paso de pulga, como asegura el dicho popular. Esto es sinónimo de que el verano va declinando y pronto veremos por las calles el comienzo de la deambulación de mochilas, repletas de libros y cargadas sobre los hombros de chicas y chicos. Tendremos la sensación de que el mundo gira de nuevo, a pesar de que, de hecho, nunca ha dejado de hacerlo. Simplemente nos lo ha parecido mientras estábamos adormecidos en medio de alguna calurosa siesta de verano.

Habréis comprobado que también Ciutat Nova ha dado alguna cabezada al abrigo del último número que nos habla de espiritualidad. Ciertamente que este número nos ha quitado el sueño de las orejas, nos ha sacudido y nos ha puesto ante algunas realidades no siempre cómodas, pero muy esenciales para el camino vital de cualquier persona. Aún así, era necesario bajar el ritmo para poder tomar un nuevo y decidido impulso. ¡Y aquí estamos!

Como cada año, volvemos a encontrarnos en la línea de salida de una nueva carrera. Una carrera de relevos, en la que cada uno deberá ser portador del testigo por el tiempo que le corresponda. ¿Estáis preparados para llevar el vuestro? Seguro que sí… Una carrera que esta vez prevemos que tome una marcada coloración social. Porque, no os quepa la menor duda, el itinerario está trazado, está previsto, está programado, pero… Sí, siempre hay algún pero, y es que a lo largo del itinerario no sabemos de cierto qué nos vamos a encontrar. Lo iremos descubriendo a medida que avancemos juntos. Sabemos seguro que el camino está lleno de fragmentaciones, de divisiones, de grietas. Rendijas por la que será necesario adentrarse para hacer emerger aquella lucecita que habita en ella, aquellas sensibilidades emergentes que nos aportaran luces inéditas. Una coral de tonalidades diversas que juntas irán configurando una red luminosa que ofrezca un poco de claridad, ahora que el día se acorta. Esta es la modesta – y, estamos convencidos que necesaria – contribución de Ciutat Nova.

Una claridad que no es la única y que se añade a otras que aquí y allí surgen, aportando su contribución – igualmente necesaria – a este camino que la humanidad va recorriendo hacia la construcción de la familia universal. Una claridad que, precisamente porque ha surgido del fondo de la grieta de cada fragmentación, aporta una forma alternativa y transformadora de encarar los conflictos que nos interpelan desde muchos frentes de nuestra sociedad. Una claridad que puede ayudar a descubrir el pasaje hacia nuevos escenarios. Un camino de participación en la construcción de una realidad que es cambiante y la iremos configurando constantemente, porque es vivencial, como diría nuestra colaboradora Raquel Banchio.

En definitiva, una claridad que nos empuja a continuar la carrera sin desfallecer. Una claridad que, después de las carreras anteriores, añade a la ilusión, la certeza de que todo esto vale la pena. Una certeza que aumenta el compromiso y la propia ilusión para continuar ofreciéndoos este espacio de intercambio vivencial y enriquecedor para todos aquellos que lo estamos encabezando, para todo el mundo que colabora con nosotros; para todos aquellos que, de una forma u otra, se acercan, asoman la nariz, huelen el aire que se respira y se sienten un poco reconfortados en este camino de la vida, en medio de esta jornada segmentada, de este día a día desazonado y que… además, ya se acorta.

Ciutat Nova

Revista trimestral. Descobrim i compartim històries i projectes inspiradors i propers per enfortir #vincles positius. #diàleg

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