Terminamos este tema con esta tercera parte en la que se nos propone una experiencia guiada para profundizar, reflexionar, interiorizar y poner en práctica cuanto se ha expuesto en el tema para el crecimiento espiritual de la persona. ¡Todo un reto!


EXPERIENCIA GUIADA

Centraré el ejercicio de observar en los pensamientos, sentimientos y sensaciones de incapacidad. Detecta pensamientos y sentimientos de incapacidad. Seguramente, puedes reconocerte atrapado en bucles de incapacidad. Con mayor motivo, si te observas protagonizando historias de incapacidad, de inseguridad, de creer que no eres capaz.

Sigues las pautas siguientes observando la incapacidad que emerge del fondo. Frente a sentimientos de incapacidad:

DETENTE

  • Detente ante el pensamiento, sentimiento o sensación de incapacidad.
  • Detente ante la reactividad de tu personaje incapaz.
  • Detente quiere decir: renuncio a querer ignorar, cambiar este personaje que se siente incapaz.
  • Ahora, me limito a estar con él, con su sentimiento de incapacidad.

Aunque parezca una paradoja, la actitud de acoger la incapacidad es fundamental.  Trastoca completamente lo que has hecho siempre hasta ahora: observa que rechazas sentirte incapaz. No te das cuenta de que rechazando este personaje, lo refuerzas y se hace crónico.

RENUNCIA

  • Renuncio a la expectativa de querer que este personaje se vaya, desaparezca, deje de molestarme y hacerme sufrir.
  • Renuncio a juzgarme y a juzgar la incapacidad que experimento.
  • Renuncio a etiquetarme de incapaz. Es simplemente una creencia que compré cuando era pequeño y he creído que la incapacidad formaba parte de mi personalidad.
  • Renuncio a cualquier interpretación sobre la incapacidad.
  • Renuncio al significado que he dado, hasta ahora, a la incapacidad.
  • Lo que es, es.
  • La incapacidad es un programa del personaje. Ahora, lo reconozco y sé que está en mi vida para que evolucione.

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ACOJE

  • Acojo el sentimiento de incapacidad que experimento.
  • No me gusta este sentimiento, pero ahora lo acojo. Es lo mejor que puedo hacer para que se disuelva.

Reprimir, ignorar, evadir este sentimiento es lo que he hecho siempre.

  • Así, pues, nunca lo he reconocido, antes bien, lo he reprimido. Al reprimirlo, lo he cronificado y consolidado sin darme cuenta de ello.
  • ¡Basta! Ahora, lo acojo.

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LIMÍTATE A SOSTENER LA INCAPACIDAD

  • Sostengo la incapacidad de la mejor manera que sé.
  • Sostener la incapacidad me parece paradójico, pero es lo que tengo que hacer.
  • Me limito a sostener el sentimiento de incapacidad.
  • Lo sostengo sin huir de él.
  • Lo abrazo, lo estrecho fuertemente entre mis brazos.
  • Dejo de luchar contra él.
  • Confío en mi SER, la presencia de Dios dentro de mí.
  • Le confío la incapacidad que experimento de vez en cuando.
  • Sé que es solamente un pensamiento, un sentimiento, una sensación en los que he creído, pero yo no soy ni ese pensamiento, ni ese sentimiento, ni esa sensación.
  • Sostengo la incapacidad con amor, con compasión.

 

SÉ HUMILDE, OBSERVA Y HO HAGAS NADA MÁS.

  • Me hago consciente de la actitud humilde de esta manera de observar y sostener.
  • Observo la incapacidad con actitud humilde y compasiva.
  • Miro con mucha humildad el sentimiento de incapacidad que se mueve en el espacio de la mente.
  • Observo mi necesidad de controlar este sentimiento.
  • Observo que esta necesidad de control es del personaje.
  • Observo y no hago otra cosa sino observar.
  • Abandono la necesidad de  controlar.

 

SITÚATE EN EL ESPACIO DE TU SER – LA PRESENCIA DE LO DIVINO DENTRO DE TI.

  • Observo desde el SER que soy.
  • Aunque al principio no sé muy bien cómo mirar desde el SER, tengo la intención y la voluntad de observar el sentimiento de incapacidad que experimento ahora, desde el SER.
  • Confío que el SER está en mí y yo en el SER.
  • Me fío del SER, que me cuida y protege de toda incapacidad.
  • Dejo que el SER actúe.
  • Observo que entre el SER que observa y  la incapacidad que experimento hay un espacio.
  • Observo que éste es el espacio  del SER.
  • Cada vez que observo, dejo más y más espacio al SER.
  • Observo que no he de hacer nada para crear ese espacio, pues es el espacio de Dios y está presente dentro de mí desde el momento en que Dios me creó.
  • No lo he de crear, porque ha estado creado desde siempre.
  • Observo que es un espacio de consciencia
  • Dirijo mi observación hacia este espacio, sin juzgar, sin interpretar, sin etiquetar…
  • Acojo este espacio de consciencia que es mi SER.
  • Observo todo lo que se mueve en ese espacio de consciencia.
  • Observo toda la actividad de la mente que se mueve en este espacio.
  • Observo los bucles en los que, a veces, me quedo bloqueado.
  • Soy consciente de que quien acoge toda esta actividad de la mente que experimento es el SER, la presencia de Dios dentro de mí.
  • Permito que el  SER produzca este espacio.
  • Me convierto en este espacio y acojo la incapacidad  que ahí se mueve.
  • Hasta ahora, el espacio se había llenado de todas la experiencias de dolor y sufrimiento que he vivido.
  • Ahora, y con cada nueva observación, este espacio se llena de consciencia, de visión, de compasión hacia todo aquello que se mueve en su interior.
  • Me siento bien en este espacio del SER…

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ESTÁ PRESENTE Y DESIDENTIFÍCATE

  • Desde este espacio, cada cosa que observo me desidentifica de la cosa observada
  • A medida que me desidentifico, me convierto en el testimonio-observador del sentimiento de incapacidad que ahora observo, acojo y sostengo.
  • Entre yo, que soy el testimonio-observador y el sentimiento de incapacidad, que es la cosa observada, se produce el espacio vacío que progresivamente llena la Presencia del SER, la Presencia y la paz de DIOS.
  • Es desde el espacio-vacío donde me distancio del sentimiento de incapacidad.
  • El sentimiento de incapacidad atraviesa este espacio sin alterarlo.
  • Observo, acojo, sostengo con amor.
  • A mi SER, no le altera ningún sentimiento de incapacidad que atraviesa su espacio.
  • El SER es  pura Presencia infinitamente amorosa.

 

TU ERES LA PRESÈNCIA. TU ERES  EL SILENCIO

  • Llego a ser el espacio  del SER, el espacio de  la Presencia.
  • Observando el sentimiento de incapacidad que experimento y que se mueve en ese espacio, poco a poco, me hago presente a la Presencia, me uno a la Presencia y me convierto en Presencia.
  • Al unirme conscientemente a la Presencia, me convierto en Presencia. Soy Presencia.
  • La Presencia de Dios en mí, ha estado presente desde siempre, desde que me llamó a la existencia.
  • Dios, como Presencia, cuida de mí.
  • La Presencia me cuida con un AMOR inmenso, infinito.
  • Desde esta Presencia, puedo decirme: soy totalmente capaz de amarme y de amar.
  • Me pienso con capacidad de convertirme en el amor que soy.
  • Me siento con la capacidad de convertirme en el amor que soy.
  • Simplemente, estoy presente con lo que soy, con lo que experimento, con el malestar de la incapacidad; estoy presente con esta energía negativa, la acojo y la sostengo ante la Presencia de mi SER, de mi Dios.
  • La Presencia transforma, disuelve todo sentimiento de incapacidad…
  • Mi capacidad surge del SER que soy. Soy amor.
  • El poder del amor que soy es la fuente de mi capacidad.
  • Simplemente, me rindo a ese infinito amor.

 

RÍNDETE-DEJA DE LUCHAR

  • Me rindo por completo ante el sentimiento de incapacidad que experimento.
  • Rendir-me quiere decir: dejo de luchar, abandono las armas del juicio, de querer cambiar el sentimiento de incapacidad.
  • Me rindo humildemente a todo lo que observo.
  • Entrego las armas de la lucha a Dios.
  • Me rindo del todo al amor que soy.
  • Me rindo del todo a  DIOS.

 

DE ESTO, QUIERO MÁS

  • De este sentimiento de incapacidad  experimento, quiero más.
  • ¡Qué paradoja!
  • Me doy permiso para dar un paso más. “De esto que observo y experimento, quiero más”.
  • Cuando quiero más, hago un cambio radical a la consciencia.
  • Cuando quiero más, estoy diciendo a la mente que no dejo de luchar únicamente para expulsar la incapacidad, sino que ahora quiero más y más y más.
  • Este cambio radical y paradójico elimina completamente el sentimiento de incapacidad; así desaparece y se evapora por sí sólo.
  • Quiero más porque me da la oportunidad de evolucionar espiritualmente.
  • Evoluciono de amor a amor, hasta convertirme en amor incondicional.

 

CONVIÉRTETE EN SILENCIO.

  • A medida que observo la incapacidad del viejo modelo del yo pequeño, experimento que el espacio se llena del silencio de la Presencia de Dios.
  • Es el silencio de la mente, que finalmente calla..
  • Es el silencio del SER, que finalmente habla.
  • Es el silencio del amor de Dios, que llena todo el espacio.
  • Es el silencio de paz, de compasión, de amor incondicional para mí mismo y para todos.
  • Es el silencio de la Presencia divina, que llena todo el espacio de Ella misma.
  • Acojo este silencio, que no lo produce ni mi esfuerzo ni mi voluntad.
  • Es el fruto natural de dejar espacio a la Presencia de Dios dentro de mí.
  • Así, me despierto a la Verdad.
  • El SER llena el espacio interior de la Verdad y de la paz de Dios…
  • Es el CONOCIMIENTO EXPERIMENTAL DE LA CONSCIENCIA SUBJETIVA INFINITA.
  • Llego a ser CONSCIENTE de ser CONSCIENTE…
  • Gracias, Dios mío, de tu Presencia dentro de mí…

Joan Maria Bovet

Psicòleg clínic at Centre Gestalt-Fis
Especialista en Psicologia Clínica
Director del Centre de Psicologia Clínica i Fisioteràpia, Gestalt-Fis, Família i Salut
Treballa en el nivells de consciència i evolució espiritual del Dr. David Hawkins.
Imparteix cursos de Formació sobre el Mapa de la Consciència i acompanya processos d’evolució espiritual.

Especialista en Psicología Clínica
Director del Centre de Psicologia Clínica i Fisioteràpia, Gestalt-Fis, Família i Salut
Traja en los niveles de conciencia y evolución espiritual del Dr. David Hawkins.
Imparte cursos de Formación sobre el Mapa de la Conciencia y acompaña procesos de evolución espiritual.
Joan Maria Bovet

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