EL YO PEQUEÑO SOBREVIVE EN LA DINÁMICA DE LOS OPUESTOS.

A medida que observas la mente, te darás cuenta de sus mecanismos sutiles, uno de los cuales es que todo lo percibe desde la dualidad de los opuestos. Buscas ser feliz, cuando te sientes triste; te enfadas, cuando alguien frustra tus expectativas; después te sientes culpable de haberte enfadado, porque tu mala reacción, mancha la imagen de bueno que quieres dar. Forma parte del juego de la mente, la percepción de partes separadas y opuestas, de atracciones y aversiones, de deseos de ser buenos, ante arrebatos de maldad.

Observa que la propia dinámica de la vida está llena de pares de opuestos: tristeza-felicidad, amor-odio, agresividad-serenidad, afección-rechazo. Todo se convierte en un proceso dual.

La evolución espiritual consiste en neutralizar estas polarizaciones y lograr paz, serenidad, equilibrio.

Neutralizar las polaridades de la mente, está relacionado con los puntos de vista, que son resultado de posicionamientos del yo pequeño. Estos posicionamientos se forjan a partir de las experiencias agradables o desagradables, de felicidad o de sufrimiento que experimentamos desde pequeños.

El individuo sano tiene la capacidad de adaptarse, modificar y asumir diversos puntos de vista, de forma que cuando más flexible es con sus puntos de vista, más libre y feliz es. En cambio la rigidez frente a los propios puntos de vista o creencias, indica el mecanismo de defensa que el yo pequeño activa para protegerse del dolor y del sufrimiento. Esta manera de protegernos del dolor, representa la pérdida de la conciencia de nosotros mismos. La identificación con el yo pequeño que huye del sufrimiento, se hace más intensa, profunda e inconsciente, con cada sufrimiento.

La identificación con el yo pequeño es lo opuesto a la unión con la Presencia del SER. Cuando más me identifico con el yo pequeño, más me separo de la Presencia del SER. En el seno de esta dualidad se generan todos nuestros sufrimientos. Las dualidades que nos hacen sufrir, las proyectamos constantemente sobre los demás.

Una de las cosas más difíciles de gestionar es la proyección de nuestros conflictos sobre los otros. La proyección es el mecanismo dual generador de los conflictos. Cada vez que proyecto estoy posicionado en mi punto de vista, en una determinada percepción de algo mío que no me gusta, que no acepto. Cuando alguien de mi entorno me hace de espejo, y lo que veo de mí me despierta el sentimiento de culpa, por ejemplo, la reacción de rechazo surge del instinto de supervivencia. Cada reacción sólo es una descarga momentánea, que refuerza el personaje, pero inmediatamente la culpa persiste, y con ella la necesidad de pedir perdón, cuando el orgullo no bloquea la necesidad.

¿Cómo gestiona la mente el sentimiento de culpa?

Después de habernos enfadado, el ego se siente mal y tiene necesidad de pedir perdón. Seguramente te viene la duda, ¿es el ego quien pide perdón? Observa este juego del ego: Es importante darte cuenta que es un falso perdón, que surge del mismo juego del ego. Visto superficialmente, parece un sentimiento evolucionado, incluso espiritual, pero en realidad surge del miedo a perder el apego a un posicionamiento. ¿Cuál? Observa que estás apegado a la necesidad de caer bien, gustar, complacer, buscar reconocimiento. Observa que esto es un apego. El fuerte arrebato de ira que has tenido, es la primera parte de la película. Observa que te has enfadado mucho porque alguien ha tocado un posicionamiento tuyo que tiene que ver con una herida de no amor, con inseguridad, con algún sentimiento tu de no valía, de miedo, etc.

Este posicionamiento no lo tienes resuelto, no lo tienes sanado, por eso cada vez que alguien toca este posicionamiento, reacciones a la defensiva. Esta es la primera secuencia de la película. Después, cuando te calmas un poco, el ego pone en marcha la siguiente secuencia de la película, es decir, el sentimiento de culpa, mezclado con sentimiento de miedo. Miedo a perder la amistad, miedo a perder el vínculo con quien te has enfadado. Te sientes culpable y sientes necesidad de asegurarse que el otro no te abandone o no te responda de la misma manera. Y así vas de un polo al otro en esta dualidad. Observa que la necesidad de pedir perdón surge del miedo y de la culpa. Ambas energías negativas son posicionamientos del ego, y como tales, no son sentimientos de perdón auténticos.

Lo importante es entender que se trata de dos partes del mismo juego del ego:

  • La parte oscura, egoísta del apego. El ego siempre se mueve dentro de su paradigma, que por naturaleza es egoísta. Es la parte inconsciente.
  • La parte más evolucionada en forma de culpa y miedo a perder el apego, el quedar bien, reparar el sentirte mal. Es la parte evolucionada-consciente la que el ego utiliza para reaccionar como si fuera la Presencia del SER, pero en realidad sigue siendo ego. Diferenciar este mecanismo sutil del ego forma parte importante del observar.

La parte más refinada del yo pequeño, que está más cerca de la conciencia consciente del SER, engaña y confunde, porque parece que pedir perdón sea una acción del SER.

En realidad abandonar la parte oscura e inconsciente del ego, requiere un profundo trabajo de desidentificación, para evitar nuevamente el engaño.

Observa que una característica de la conciencia inconsciente, que nos mantiene en la dualidad, es la ignorancia. Caemos en el engaño, una vez y otra, por ignorancia. La ignorancia se resuelve, mediante el compromiso de observar quien realmente soy yo. Cuando observo y me convierto en testigo de los sentimientos que experimento, muy pronto aprendo a discernir cuando me identifico con el ego, y cuando soy el testigo que observa desde la Presencia del SER.

Observa tanto la parte inconsciente, engañosa, como la parte consciente más evolucionada, porque en realidad, estás identificado con ambas partes. Ambas son la doble cara del mismo ego.

El SER quiere sacarte de esta ignorancia, pero necesita tu total colaboración.

¿Cuál?

Que te hagas responsable de las dos partes de tu yo pequeño, que te des cuenta que ambas son egoísmo. Observa que este egoísmo genera apegos; observa que los apegos son causa de que estés identificado con estos juegos del ego; observa que las identificaciones son causa de conflictos y sufrimiento; observa que hasta ahora únicamente has experimentado reacciones en forma de miedo, culpa, ira, vergüenza, sufrimiento; observa que cada vez que reaccionas, no liberas estas energías negativas, sino que simplemente las almacenas al inconsciente; observa que cada vez que alguien toca estas energías, vuelves experimentar una nueva reactividad; observa como repiten continuamente este mecanismo sin mejorar nada. El problema es la identificación. Hasta que no la disuelva, seguirás siendo reactivo a todos los posicionamientos del ego.

La clave para lograr la evolución completa del yo pequeño está en observar el egoísmo presente, residual. Observa el apego egoísta que se esconde bajo un pensamiento, sentimiento o acción de perdón.

 

LA CULPA Y LA VERGÜENZA TIENEN MUCHAS CABEZAS

Quien emprende un camino de evolución espiritual debe comenzar por coger un hilo (permítanme la comparación) e ir tirando del hilo. Con la guía del Espíritu Santo, que así lo planteo a quien está dispuesto a hacer camino, poco a poco va descubriendo que en el fondo del inconsciente está toda la madeja, todo el núcleo que es preciso entregar a Dios.

Paradójicamente, hay que empezar por reconocer que estás atrapado dentro de una identidad en la que te sientes no válido, despreciable, culpable y víctima, etc.

Tras identificarla, asumirla, que es el primer acto de humildad que abre el corazón de Dios, y se aprende a soltar la identidad del ego, con todos sus posicionamientos, entregándolos a Dios para siempre. La clave está en identificarla.

Todo parte de un posicionamiento que crea toda la historia de este personaje que no se siente válido y que se siente culpable. Observando, te darás cuenta que simplemente se trata de una falsa historia:

«Me falta amor, afecto, comprensión, no me han valorado, en mi infancia se han reído de mí, mis padres no me han dejado hacer la carrera que quería, o me siento incompleto, porque hay algo malo en mí, y me siento culpable de los errores, incluso los «pecados» cometidos y tengo miedo de ser castigado «.

La experiencia profesional y personal nos enseña que todo esto es pura actividad mental, que no está en la mente como un simple pensamiento. No son simples frases que se expresan. Es una actitud inconsciente, que se ha fortalecido a lo largo de la vida, desde que tenemos uso de razón y en función de los impactos emocionales que hemos experimentado de todo tipo, a lo largo de las etapas de nuestra evolución. Sólo es cuestión de observar estas historias y los guiones que nos fabrica el ego, en las que le encanta elegirnos como sus protagonistas principales. Cada uno sabe sus historias y los guiones de las que están hechas. Basta que observes historias, guiones, protagonistas, personajes y las dejes en la Presencia del SER.

Observa la perspicacia del ego, haciéndote creer que eres la identidad que él te marca con sus personajes. Observa cómo el ego niega la PRESENCIA del SER en tu vida, haciéndote creer que se trata de una fantasía que no tiene nada que ver con la realidad.

El ego critica calladamente la Presencia del SER en tu vida, lo juzga secretamente, el subestima, lo ridiculiza. Te hace creer que vas por caminos falsos de New Age o por experiencias esotéricas y caminos astrales. Estate muy atento.

LA ENERGÍA BÁSICA QUE GENERA LA RED DEL EGO ES LA CULPA

De todas las energías del ego, la más básica, el origen que genera la red del ego es la culpa. Esta red se genera a un nivel muy profundo y completamente inconsciente.

Es la programación «SOY CAUSA», «HAY ALGO MALO EN MI». He aquí la raíz de esta programación.

Todos los humanos llevan esta programación en su vida adulta, y lo arrastran desde la infancia, debido a la inocencia y no saber cómo manejar los sentimientos de culpa así que se empiezan a experimentar. El niño piensa «yo soy culpable», «yo he cometido el error, el mal».

El adulto aún lleva en su inconsciente «yo cometí el error», «hice daño».

El trabajo consiste en trascender la culpa del todo. Por eso es importante que detectes la red de la culpa. Ahora bien, como detectar la red de la culpa?

Esta red se descubre observando los elementos objeto de juicio en la vida cotidiana.

Haz una lista con todas las circunstancias objeto de culpa. Busca las vivencias de culpa a lo largo de tu vida que se te manifiestan todavía en tu vida cotidiana de adulto.

Observa que esta red de culpa está hecha de los juicios de valor, significado e importancia que concedes a determinadas situaciones, vivencias, experiencias.

¿Qué juicios suelen tener para mí valor, significado e importancia?

Si te cuestionas esta pregunta con honestidad, descubrirás la red de la culpa que fabrican los juicios.

Se trata de soltar los juicios sobre cada circunstancia, vivencia, persona que generó culpa.

Cada juicio no es más que una idea sobrecargada de significado, valor e importancia.

Lo que se entrega y se suelta es cada significado, valor e importancia. Simplemente observa.

Concéntrate en cada circunstancia y disponte a observar cada juicio, fruto del significado, valor e importancia que has otorgado a cada circunstancia del pasado.

Observa el hábito a lo largo del recorrido; observa y date cuenta que estás cargando con un significado que te hace sentir «CAUSA» y que «HAY ALGO MAL EN TI».

Observa el error de pensar que tu presencia en aquellos actos te hacen sentir culpable, debido a lo que hiciste, por tanto, observa el error de pensar que tú eres CAUSA. Pensar que tú eres CAUSA de lo que hiciste es un error porque se trata de un juicio. Cualquier juicio sobre ti o de los demás, es un mecanismo del ego, y como tal, es un error. Se trata de un hábito recurrente que has aprendido, el que te hace reaccionar de una determinada manera (soy causa y por eso soy culpable).

Observa que este mecanismo es un juego del ego con el que te has identificado hasta ahora. Observa que no forma parte de la identidad de tu SER, sino de la falsa identidad que el ego te hace creer que eres.

Observando con serenidad y paciencia, diluirás el valor, el significado y la importancia que estás dando a los juicios sobre ti mismo y de los demás.

CONDICIONES PARA OBSERVAR Y DILUIR LA CULPA

No es necesario ir a revisar los hechos que desencadenaron el sentimiento de culpa.

No busques motivos, razones, explicaciones o justificaciones.

Simplemente observa y reconoce que la culpa te ha acompañado una gran parte de tu vida.

El trabajo es observar y dejar que el valor, la importancia y el significado que has dado a determinados juicios, se diluya por sí solo.

Siempre hay una capa muy profunda, inconsciente que produce miedo, culpa inconsciente.

No hay nada de malo.

Todo está bien.

Lo que es, es.

Lo único necesario es que observes el juicio que te haces a ti mismo.

Basta que te centres en este sentimiento de culpa y la observes sin juzgarte.

Observa el hábito recurrente de sentirte víctima, de sentenciarlo té, de juzgarte y de juzgar.

Proponte abandonar todo juicio sobre nada ni de nadie, incluido tú.

Observa que cargas con grandes pesos y responsabilidades; Observa que te crees necesario, imprescindible, actor que tienes que hacer mucho para que te valoren; observa la creencia de que si no actúas el mundo te rechazará y no funcionará de la misma manera.

Olvidas que eres un simple intermediario, un simple medio, un simple servidor de Dios.

Cuando te propones observar un juicio, una culpa, un miedo o lo que quieras liberar si no lo haces en el momento que experimentas la emoción o el sentimiento, es porque te encuentras en una situación de no emergencia emocional. Te encuentras en una zona de confort. Quiere decir que estás mínimamente acomodado y no sientes la urgencia de hacerlo inmediatamente y caes en la trampa de postergarlo para más adelante. No te ves en la necesidad de observar inmediatamente. Esta es la trampa del ego. Si no observas, el ego no se siente acusado.

Pero debes tener en cuenta que la evolución de la conciencia tiene lugar cuando se te presentan los hechos. Entonces tienes la oportunidad de observar y dejar que la Presencia del SER actúe.

La evolución de la conciencia tiene lugar cuando se te presenta, no cuando tú la eliges, o porque la necesitas, porque te conviene, porque eres tú que decides cuando evolucionar. Así no funciona la evolución espiritual.

Generalmente estas situaciones suelen ser inesperadas, y suelen manifestarse en los momentos de conflicto.

Estas situaciones generan angustia y el deseo de salirse de la trampa del ego. Si observas en el momento presente, descubrirás tus proyecciones y limitaciones creadas por tu propia mente.

El ser humano sólo trasciende y evoluciona cuando se encuentra ante dificultades, de sufrimiento, de conflictos, cuando los observa y los afronta con humildad y deja que la Presencia del SER disuelva este dolor, conflicto, sufrimiento. Entonces evolucionas.

LAS CRISIS SON BENDICIONES DISFRAZADAS

En todo ser humano el sufrimiento es lo que te hace buscar salir y te hace buscar respuestas. De otro modo es difícil avanzar.

Es la mejor manera de mantenerte en la humildad, de mantener la puerta abierta para que todo tenga lugar en tu vida desde el SER, cuándo y cómo quiera el SER. Siempre hay disponibilidad para que algo avance y se resuelva, cuando hay humildad.

Es una vanidad pensar que estás ocupado haciendo algo importante durante las horas del día que no puedes dejar para dedicarte a hacer entregas a Dios sobre la marcha.

Tienes que adquirir el hábito de observar continuamente sobre la marcha, a cada instante lo que vives, lo que sientes, lo que te pasa.

Si lo postergamos para después, para cuando tengas un poco más de tiempo, NO ESTÁS DISPUESTO EN SERIO NI COMPROMETIDO CON TU SER, ni con DIOS. Sigues jugando al ritmo de tu ego. Y así no harás ningún avance.

Sólo eres un medio. Tú no haces nada. Póntelo profundamente en la cabeza: Sólo hace el SER, DIOS. No puedes dejar tus avances para los momentos que tengas tiempo. Todo lo tienes que aplicar en el instante mismo que experimentas una acción del ego. Estás en el momento. No dejes nada para después.

GUÍA- MEDITACIÓN

Elige una culpa en la que te parece estás apegado. Basta que observes la frecuencia con que la experimentas. Cuando la tengas crea la guía.

  • Observo el sentimiento escondido de «SOY CAUSA». Deja que resuene dentro de ti este «soy causa» durante el día, durante un tiempo, caminando, cuando estás solo, sin pretender nada. Sencillamente deja que el SER te manifieste las raíces de tu «soy causa».
  • Observo el sentimiento escondido de «HAY ALGO MALO EN MI». Después dedica atención a este programa. Permite que resuene dentro de ti durante el día, durante un tiempo, caminando, cuando estás solo, sin pretender nada. Sencillamente deja que el SER te manifieste las raíces de tu «hay algo malo en mí».
  • Observo las reacciones que tengo, fruto de estos dos apegos.
  • Reconozco el apego a estos dos programas. Lo observo y dejo que el SER la diluya.
  • Dejo la energía de estos programas de culpa, al SER.
  • Dejo que el SER me desconecte de la energía de estos programas.
  • Observo el juicio que me hago a mí mismo.
  • Observo la historia que me hace sentir «CAUSA» de culpa y de juicio.
  • Sostengo el malestar por sentirme culpable y juzgarme. Lo sostengo como si ofreciera un trozo de hielo en el calor del sol.
  • Abandono interpretar, etiquetar el hábito de juzgarme.
  • Te entrego, Señor, la energía de culpa.
  • Hago espacio a la energía del SER.
  • Por mí mismo, Señor, yo no sé nada.
  • Sólo tuyo es el poder y la gloria.
  • Me abro al silencio de la Presencia del SER.
  • En este silencio reposa mi alma.
  • Me convierto en silencio.
  • Soy silencio.

Joan Maria Bovet

Psicòleg clínic at Centre Gestalt-Fis
Especialista en Psicologia Clínica
Director del Centre de Psicologia Clínica i Fisioteràpia, Gestalt-Fis, Família i Salut
Treballa en el nivells de consciència i evolució espiritual del Dr. David Hawkins.
Imparteix cursos de Formació sobre el Mapa de la Consciència i acompanya processos d’evolució espiritual.

Especialista en Psicología Clínica
Director del Centre de Psicologia Clínica i Fisioteràpia, Gestalt-Fis, Família i Salut
Traja en los niveles de conciencia y evolución espiritual del Dr. David Hawkins.
Imparte cursos de Formación sobre el Mapa de la Conciencia y acompaña procesos de evolución espiritual.
Joan Maria Bovet

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