Helena Pérez es una persona abierta y creativa, pero a su vez, también muy nerviosa. De hecho, se describe a sí misma como una géminis total en búsqueda del equilibrio constante. Es por eso que decidió adentrarse en el mundo del yoga, porque descubrió en esta práctica el camino hacia el equilibrio y la paz y la manera de aprender a calmar y controlar su fuego interno.  

Helena Pérez dando clase a sus alumnos en Crossfit Rack’n Roll en Abrera.


¿Cómo empezaste a implicarte en el yoga?
 

Todo empezó en 2014 y gracias a mi tía. Ella hacía unos meses que practicaba yoga y me invitó a una clase. Al principio pensé que esto no sería para mí, que era una chorrada y que no me ayudaría, pero al final fui. Cuando salí de esa clase, tenía una sensación de paz total dentro de mí y me dije a mi misma que tenía que seguir haciéndolo. A partir de entonces empecé a hacer clases de yoga una vez por semana como alumna, pero no tenía suficiente. Quería saber porque hacíamos las cosas que hacíamos y porque me hacían sentir tan bien, así que en 2016 hice la primera formación.  

 ¿Cómo te ha ayudado el yoga? 

El yoga me ha permitido pensar con calma, escucharme y conocerme a mí misma. A medida que vas avanzando con el yoga, vas viendo cosas de ti que no te gustan, pero esto te permite ir mejorándolas o simplemente aceptándolas. También me ha ayudado a escuchar cosas que con el ruido y el revuelo del día a día son imposibles de escuchar o a dar importancia a las cosas que antes daba por supuestas. Por ejemplo, suponemos que nos queremos a nosotros mismos pero nunca nos los decimos, nunca nos paramos a decirnos: me quiero, y el yoga te enseña esto. 



¿Qué es para ti el yoga? 

El yoga para mí es un camino hacia la conexión y este camino empieza primero con poses, que es lo más físico, lo más humano y lo que te engancha, pero después es otra cosa la que te hace quedarte. El yoga es conexión y la gente, cuando se da cuenta de esta conexión, se queda atrapada. El yoga también es unión, de hecho, la palabra yoga significa unión. Así pues, yoga es conexión contigo mismo y, a partir de aquí, unión con los demás, porque si tú estás conectada contigo, es mucho más fácil conectar con los demás.  

¿Yoga y espiritualidad van de la mano?  

Sí, yoga es espiritualidad 100%, pero es una espiritualidad que adopta muchas formas distintas. El problema es que aquí en Occidente, nuestra sociedad es muy reticente a estos temas y entonces, los profesores de yoga intentamos hablar poco sobre dioses hindúes o sobre los chacras durante las clases. Lo bueno del yoga es que se puede tratar esta espiritualidad desde diferentes puntos de vista. Un profesor puede sentir más la práctica del yoga a través de los chacras y otro, como yo, más a través de los elementos de la naturaleza que también son otra forma de espiritualidad para mí. Yo aprovecho esto y durante mis clases hablo mucho de la naturaleza vista desde mi propio yo interior, desde mi propia espiritualidad.  

Artículo publicado en la Revista 178, Luz Invisible, ya disponible en Amazon.

Mireia Baró

Periodista per vocació i també en formació a la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona). Observadora, apassionada per conèixer històries noves i una mica somiatruites, m’agrada escriure pensant que les meves paraules poden ajudar a crear un món millor. He crescut rodejada de llibres tota la meva vida, per tant, l’art d’escriure ha marcat, des de sempre, el meu camí.

Periodista por vocación y también en formación en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Observadora, apasionada por conocer historias nuevas y un poco soñadora, me gusta escribir pensando que mis palabras pueden ayudar a crear un mundo mejor. He crecido rodeada de libros toda mi vida, por lo tanto, el arte de escribir ha marcado, desde siempre, mi camino.
Mireia Baró