¿Qué tiene en común el municipio de Salt (30.600 habitantes) con Nueva York o Chicago? Seguramente poco, pero hay una semejanza importante: una fuerte comunidad musulmana muy diversa entre ella y, por tanto, unos retos muy similares.

Lo descubrimos el viernes 14 de junio en el ateneo de la Coma Cros. La asociación Azahara con el apoyo del Consulado de EE.UU. organizó un café mesa redonda con Zainab Zeb Khan, una personalidad emprendedora de aquellas que surgen tan a menudo de la sociedad civil norteamericana: grandes ideales, un objetivo claro, valentía y concreción. Con orígenes afganos, se crió en Chicago y ahora vive en Nueva York donde está la sede de MALA, la Muslim American Leadership Alliance que preside.

Artista y psicóloga clínica, cuando trabajaba de terapeuta Khan se dio cuenta de que, en parte por su nombre, muchas mujeres de entornos musulmanes le contaban sus historias. Unos relatos a menudo trágicos de los que, como es de imaginar, ellas eran las protagonistas y las víctimas: matrimonios forzados, violencia… y también empoderamiento. El solo hecho de explicarlas ya era terapéutico, pero, además, podían ser de utilidad para muchas otras personas. Así nació MALA hace 15 años. Esta entidad, entre otros proyectos de inclusión, recoge historias orales -más de 600-, las difunde por la radio pública y quedan archivadas para las siguientes generaciones en la biblioteca del Congreso de Washington. Son historias que rompen tópicos y estereotipos sobre el Islam. Historias libres en todos los sentidos, a corazón abierto. Historias contadas para los demás.

De todo ello nos habló Khan, pero, como ya explicó muy bien Míriam Díez en su artículo semanal en El Nacional, ella prefiere escuchar: “Seguro que vosotras, como mujeres, jóvenes y musulmanas, también tenéis retos importantes y me gustaría escucharlos”. Con la ayuda de la moderadora del acto, Salima Abdessamie, conocida activista social de Salt y miembro de Azahara, fueron saliendo unos cuantos: mutilación genital femenina, bodas arregladas, presión de la comunidad, miedo a manifestarse públicamente como musulmán…

Más o menos tenemos los mismos retos”- resumía Khan.

“Muchos hijos de padres migrantes tienen un conflicto de identidad que suele aflorar en la adolescencia. –Explica Sokayna, también miembro de Azahara–. Quieren agradar a todos en casa, en la calle y en la escuela, pero son ambientes tan diferentes que muchas veces terminan llevando dos vidas: de puertas adentro y de puertas afuera. Muchos jóvenes aún no ven que ‘tienes que ser tú’ y el choque identitario es muy fuerte. Las familias a veces se encargan de presionar: ‘no hagas esto, no te salgas de la línea …’” Y, pienso yo, la comunidad autóctona y muchos medios de comunicación también presionan, de otro modo, pero es presión.

“En la cuestión identitaria sí que observo una diferencia entre Europa y mi país explica Zainab Zeb Khan. En los Estados Unidos, fundados en la diversidad, encontramos más fluidez entre las identidades. Aquí, en cambio, siento que las identidades son más rígidas. No debería haber problema en tener varias identidades, no debería haber un choque. En EEUU puedes ser marroquí, mujer, americana… En cambio aquí hay un conflicto: o eres española o eres musulmana o eres marroquí…”

“Sí –añade Salima– aún no se concibe que una mujer con pañuelo sea española. Parece extraño…”

Y Sokayna: «Cuando nos ven el color de la piel o el pañuelo en la cabeza, todavía nos imaginan extranjeras y demasiado a menudo seguimos escuchando: «Pues sí que hablas bien el catalán y el castellano». –Sí, es que nací aquí–, pensamos «.

Se me ocurre que los que no tenemos orígenes tan diversos deberíamos aprovechar la presencia de todas estas personas con identidades múltiples como una oportunidad para romper nuestra rigidez. ¿Quizás podría ser una de las aportaciones positivas a la polarización que está bloqueando algunos aspectos fundamentales de nuestra sociedad?

La madurez de estas chicas jóvenes que saben mantener un equilibrio sano y constructivo entre el sentido de pertenencia a su comunidad de origen, a su religión y, a la vez, ver con ojos críticos algunos de los retos que deben afrontar es una lección para los que no tenemos tantas ventanas desde donde mirar el mundo.

Sokayna lo dejó muy claro: a pesar de las dificultades “los jóvenes sabemos lo que queremos y vamos a por ello”

Josep Bofill

Director at Ciutat Nova
Després d'una àmplia experiència en el món de l'ensenyament, actualment és a la direcció de la revista Ciutat Nova.
Tras una amplia experiencia en el mundo de la enseñanza, actualmente está en la dirección de la revista Ciutat Nova.
Josep Bofill

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