[Aquí puedes escuchar la conversación de Joan con Raquel]


Joan es pastor evangélico. Su vocación le llegó un día a los 28 años durante circunstancias personales trascendentales. Joan está a cargo de dos Iglesias, una en Sants, y la otra en Santa Coloma.

Está inmerso en las diferencias sociales, culturales y religiosas. Mientras me cuenta con brillo en la mirada sobre la cotidianeidad de una comunidad tan pero tan plural y diversa, me lo imagino como un remolino que mientras avanza va absorbiendo a todo el mundo, los revuelve, los mezcla… para intentar unirlos al fin, respetando su identidad. Joan es pequeño pero cuando habla deviene ese ser que concreta lo que cree, cada día, cada instante… Escucharlo me hace creer que de verdad las diferencias pueden encauzarse, pueden transfigurarse en comunidades ricas, que viven en armonía.

Joan me explica de la complejidad y caos social que actualmente se está viviendo en Santa Coloma en donde conviven 34 comunidades religiosas diferentes, y también culturales.

En este contexto se desarrolla este diálogo en el cual le voy escuchando porque tiene tanto que contar y con conocimiento de causa.

¿Cómo se puede integrar tanta diversidad cultural y religiosa?

Se debe realizar un trabajo pedagógico para que las personas conozcan mínimamente las creencias de las diversas comunidades y así poder cohabitar pacíficamente. Hay que comprender mínimamente al otro, del por qué hace las cosas. Para poder aceptarlos hay que conocerles.

Para ello es realmente importante que las instituciones se interesen por esta realidad que desde la percepción de Joan no es el caso. Actualmente no hay voluntad para encontrar una solución digna para que todos puedan cohabitar. A nivel institucional están ahí sin hacer nada, salvo que haya un problema. Entonces, nos llaman a quienes día tras día intentamos acercar a vecinos e inmigrantes para que actuemos como mediadores. Es ahí cuando Joan constata esta falta de información y formación por parte de los responsables que intervienen en el conflicto, que se genera a menudo por quejas de los vecinos hacia las personas que llegan y no actúan como esperan. Una vez solucionado, o mejor dicho, apedazado el conflicto, los responsables se desentienden y volvemos hacia atrás.

¿Cómo podemos habitar con las diferencias culturales, religiosas?

Todas las diferencias están muy bien mientras tengas la capacidad de gestionarlas, de lo contrario nacen los conflictos. Para gestionarlas hay que dialogar y un auténtico diálogo tiene que partir sin presupuestos, dejar de lado las “pre-comprensiones” que muchas veces tenemos sobre el otro.

¿Qué son las pre-comprensiones?

Todos tenemos una pre-comprensión (término que desarrolló el filósofo Gizbert-Studntck)   que es al mismo tiempo una comprensión y una auto comprensión. Tú te comprendes en la realidad y en el mundo en base a lo que te han inculcado y educado durante toda tu vida y a ti mismo te comprendes en medio de esa realidad. Si tú no pones esas pre-comprensiones sobre la mesa y te cuestionas si son razonables o no, es imposible que tengas un acercamiento dialogante.

¿Tus Tips para cohabitar pacíficamente entre diferentes culturas y religiones?

Respeto: Si no conoces al otro, si no haces el esfuerzo por ponerte un poco en el lugar del otro. El respeto pasa por reconocer la diferencia con el otro y sobre todo reconocer que tú no tienes la verdad. Cuando estás dispuesto a acompañar a la otra persona en todos los aspectos de la vida, hay que intentar caminar en la verdad.

Información: Sin información no va a haber respeto.

Voluntad: Querer acompañar a la persona, querer conocerla. Independientemente de lo que crean y de su cultura claro.

¿Cuál es la clave?

Comprometerse, salir de la comodidad en la que estamos inmersos. Es difícil comprometerse a vivir una vida comunitaria. Pero es lo que te permite crecer. Con el otro es con quien crezco. Es más cómodo hacer yoga que sentarte a vivir con el otro, conocerlo… Debemos salir de nuestra zona de confort e ir hacia el otro. Dejar de estar tan cómodos, plantearnos todo lo que leemos, para una vez haber profundizado e interiorizado la información que nos llega,  formarnos nuestra propia opinión.

Cuando amas gratuitamente algo pasa en la otra persona, pero en ti también pasan cosas. Amar es también decir no, es crear conflictos. Siempre hay esperanza. Más allá del tópico, de que la esperanza es lo último que se pierde. Si no tuviésemos ese elemento de esperanza la vida sería insoportable. Si es que ni siquiera podemos imaginar alguien sin esperanza. ¿Como podría ser una persona sin esperanza? Pero en el fondo siempre tiene que haber algo.

Me despido de Joan con éstas últimas reflexiones… porque ahí reside el secreto. Amar gratuitamente, todo lo demás viene solo.

*Si quieres conocer más sobre la Iglesia Evangélica y sus iniciativas sociales aquí tienes el blog: http://eec.cat/blog/


[Aquí puedes escuchar la conversación de Joan con Raquel]

 

Raquel Banchio

Fotógrafa Vivencial desde hace 6 años. Colabora en Ciutat Nova con la sección de Historias Vivas y la imagen visual de la revista.

Fotògrafa Vivencial des de fa 6 anys. Col·labora amb Ciutat Nova en la secció d'Històries Vives i la imatge visual de la revista.
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