El mundo del trabajo está cambiando vertiginosamente y a los jóvenes les cuesta decidir qué hacer y qué ser, mientras que los padres y el profesorado no saben cómo ayudarles de manera efectiva. JovesLab es un un programa de ayuda a la ocupación muy innovador. Su fundador nos lo cuenta.

Vision Quest es un rito de paso en algunas culturas nativas americanas, que marca la entrada de los jóvenes a la edad adulta. Implica una serie de ceremonias dirigidas por ancianos y apoyadas por la comunidad del joven, un proceso que incluye una estancia en solitario del joven en la naturaleza durante cuatro días y noches. Durante este tiempo, el joven ruega a los espíritus que le hagan tener una visión que le ayude a encontrar su propósito en la vida y su papel dentro de la comunidad. Después de este rito, el joven que ya ha encontrado una dirección adquiere un nuevo estatus en la comunidad.

LA CONVERSACIÓN: UNA HERRAMIENTA POTENTE

Joveslab es una versión actual del Vision Quest, porque es un espacio de mentoría que quiere ayudar a los jóvenes “crearse” ellos mismos. Estamos convencidos de que la mejor manera de hacerlo es en grupo, conversando, pero lo cierto es que ni los padres ni el sistema educativo están preparados para resolver un tema tan complejo como el futuro de los hijos o alumnos. Este proyecto de mentoría ofrece un espacio de conversación para orientar a los jóvenes, hacia dentro, para encontrar su talento, y hacia fuera, para entrar en el mundo laboral con éxito o entender las reglas del juego externo.
Para que una conversación así sea efectiva debe seguir unas pautas, unos principios que guíen la actitud del mentor de manera que el joven pueda, de verdad, encontrar “su” camino por sí mismo:

1. Escuchar más que hablar (escucha activa)
2. Preguntar más que saber (preguntas poderosas)
3. Inspirar más que dar directrices (dar feedback)

Otro elemento importante para ser efectivos es el formato de este espacio de conversación. De ahí que le llamemos lab, porque, más que planificar, experimentamos para encontrar aquellas soluciones que funcionan para cada uno. Y como no tenemos datos sobre el futuro, no hacemos mayores proyecciones ni ilusiones, sino que nos centramos en lo que podemos hacer: probar, prototipar y avanzar. Esta es, desde nuestro punto de vista, la mejor manera de crear -también crearse el propio futuro- hoy en día. Esta metodología, propia del Design Thinking, se centra en la persona y, para ayudarla a encontrar lo que quiere hacer y ser, utilizamos los ejercicios y las herramientas del curso creado por Bill Burnett y Dave Evans, profesores de la Universidad de Stanford, con unos resultados ya contrastados y que expusieron en su libro Designing your life.

CREENCIAS QUE NOS LIMITAN

Sin embargo, para “recrearnos”, primero debemos identificar algunas creencias que nos limitan, nos bloquean y nos impiden sacar adelante lo que queremos hacer con libertad. A través de estas conversaciones de mentoría, ayudamos a desatascar y a reformular estos pensamientos en un nuevas creencia que nos empoderan y ayudan a pasar a la acción. Cuando uno se siente atascado, el lab es el lugar ideal para probar cosas o experimentar, porque proporciona herramientas para ser más creativos, flexibles y capaces de, una vez identificadas estas creencias limitantes, pasar a la acción. En definitiva, una gran ayuda para que los jóvenes puedan decidir qué quieren ser, qué quieren hacer y dónde quieren llegar. Que no es poco…


Josep Maria Miró. Antroprenedor: etnógrafo del mundo para pensarlo de forma distinta; emprendedor para hacerlo posible. Consultor en innovación social digital para el cambio sistémico

@JosepMiro

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