Los frutos de la larga década entre los últimos y relevantes “no” a nivel europeo parecen florecer del largo silencio al que parecía estar sujeta la Unión. Después del no holandés y francés al proyecto de Constitución europea en 2005 y hasta la victoria del Brexit recientemente, se había ejercido la confirmación de las tradicionales prácticas burocráticas de la gestión europea. Por primera vez en bastante tiempo, el largamente esperado debate sobre la cuestión europea parece estar en boca de todos: es decir, la nocturnidad que envolvía la aprobación del Tratado de Lisboa ha saltado por los aires con el intento británico de secuestro previo al referéndum (ya tendrán razón, que los referendos los carga el diablo…) y que tenía como objetivo fallido la permanencia ventajosa del Reino Unido en la Unión.

Y ha vuelto rompiendo un tabú. Más allá de la victoria mediática que suponía el rechazo a cualquier posibilidad que tuviera Marine Le Pen de convertirse en presidente de la República, la parafernalia europeísta de Macron no es únicamente una música de fondo destinada a contraponer claramente los puntos fuertes de distinción con el Front National, sino que representa la culminación de un proyecto personal de largo plazo. Me explico: lejos de utilizar el discurso europeo de forma oportunista, Macron –objeto político no identificado ni antes ni después de su paso por el gobierno Hollande- ha sido el único personaje político francés que ha hablado sobre Europa y su concepto desde el 2014. Este cumplido –me gusta verlo así- viene de, ni más ni menos, de Jean Quatremer, corresponsal de Libération  en Bruselas, recientemente famoso en nuestro país por haber presentado un debate con Artur Mas en la sede de la delegación catalana a pesar de las presiones de la diplomacia española, y, en teoría, alejado políticamente de Macron. Esto destapa el tabú que citaba antes: se pueden ganar unas elecciones nacionales hablando y centrando el discurso en el proyecto europeo. El tan esperado control democrático sobre la agenda europea puesto a jugarse el tipo en las urnas.

Lo que quizás ha tenido éxito como reacción (contra el Brexit, contra Le Pen o Trump), puede empezar a partir de ahora a plantearse en modo proactivo y constructivo en el próximo ciclo electoral que empieza con las elecciones alemanas e italianas y que llegará hasta las parlamentarias del 2019. Incluir la política catalana en el baile puede ser clave para una resolución de la tensión entre sujetos constituyentes en competencia. Los procesos políticos, a pesar de que estas elecciones puedan parecernos lejanas, son tendencias a largo plazo: el proceso que empieza con la publicación del Libro blanco sobre el futuro de la Unión por parte de la Comisión europea no habría entrado en la agenda con la permanencia del Reino Unido, puesto que hubiera ganado la política de despachos y pasillos del triángulo institucional comunitario. Además, con este cambio de rumbo, podemos observar la diferencia de peso relativo entre países como Grecia o Francia, y ahora todo el mundo parece tener prisa por discutir y proponer reformas del Eurogrupo, por flexibilizar los criterios de austeridad y la obligación de la estabilidad presupuestaria, etc. El mismo gobierno Rajoy –el gobierno Rajoy!- ha avanzado una propuesta en este sentido para intentar contraprogramar la visita de Macron a Frankfurt, desde donde probablemente hablará de democratización de la toma de decisiones de las estructuras financieras de la zona euro; o Sigmar Gabriel, ministro alemán de Exteriores, que ya se ha apresurado a introducir a Macron en la órbita de los auto-cualificados “buenos” cuando lo nombra esperanza europea. No nos podríamos permitir de nuevo un secuestro del debate público: la obsesión por el consenso ahoga la discusión política y es sólo el diálogo entre alternativas que nos puede aportar nuevas soluciones y originales más allá del mantra liberal.

Lo que podemos asegurar es que Macron no es la panacea europea, ni probablemente tampoco francesa (ya hemos comprobado la relativa decepción de ocho años de Obama, los cambios deben ser culturales, no personales), y lo tendrá difícil entre las próximas elecciones legislativas en un contexto político altamente fragmento: recordemos que no tiene partido y los resultados de la primera vuelta mostraron un escenario a cuatro en casi situación de empate técnico, y eso podría notarse en un escenario donde no hay sólo un sillón disponible. Pero de todas formas, es posible que nos encontremos delante del primer jefe de Estado de esta generación que no piensa en términos estrictamente nacionales sino continentales. Contra la globalización homogénea propone una concepción de pertenencia a una Europa intrínsecamente diversa y plural. Parece igualmente evidente que, por el peso francés en la praxis narrativa y generativa del proceso europeo, Francia  está en condiciones de proponer una salida a la fractura norte-sur de la lógica europea actual. Solo a partir de este debate renovado se podrá afrontar también cómo reunir el pulmón oriental y occidental del continente, otro gran desafío que responde a una fractura y argumentos políticos más profundos.

En un cierto sentido podemos afirmar que, después de la dimisión de la presidencia norteamericana y la controvertida figura de Angela Merkel, Francia tiene de nuevo la oportunidad de acercarse a una posición central clave de la diplomacia internacional, poniendo a Macron en esa posición informal de nuevo jefe del mundo libre. De momento, pero, todo está todavía por ver. Esperaremos y reflexionaremos.

 


Recomendaciones:

Libro blanco de la comisión

Discurso de investidura de Macron

El otro rapto de Europa, Antonio Navalón en El País

 

 

Romà Tersa

Nat a Barcelona el 1990, és politòleg per la UPF i ha estudiat a l’Institut Universitari Sophia a Loppiano (Italia). S’ha especialitzat en estudi dels nacionalismes i de la integració europea. També es dedica al mester de poeta.

Nacido en Barcelona en 1990, es politólogo por la UPF y graduado por el Instituto Universitario Sophia de Loppiano (Italia). Se ha especializado en el estudio de los nacionalismos y de la integración europea. También es poeta en los ratos libres.
Romà Tersa

Latest posts by Romà Tersa (see all)