Conocí a Norma Grau hace mucho a través de una amiga. Su proyecto Stillbirth me tocó el corazón y me descubrió la dura realidad de los padres en duelo gestacional.

Stillbirth es un proyecto fotográfico dedicado a los bebés que nunca pudieron ser fotografiados y a sus familias en duelo. Stillbirth es la palabra inglesa para referirse a los bebés que nacieron muertos o murieron al poco tiempo de nacer. El significado literal de la palabra es «nacido quieto, nacido en silencio” (proyecto-stillbirth.org)

¿Cuáles son los “problemas buenos”?

“Problemas buenos” serían cosas que nadie quiere hacer. Los llamados comúnmente “marrones” o ¡uff, que palo! Atender a los problemas buenos requiere de muchas horas, de explicaciones sin fin para cosas en principio difíciles de explicar.

Hay una frase de Gabriela Mistral que me ayuda cuando me siento desmotivada en mis causas: “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú”.

Dejémonos de intenciones y pasemos a la acción…

Claro, eso de decir: ¡Aquí habría que hacer tal cosa!… Hazlo, déjate de historias. ¿Tú ves que hace falta hacer ése no sé qué? Hazlo. Inténtalo.

Y hubo alguien que con su ejemplo te motivó.

Siempre hay personas que hacen las cosas a gusto y hacen que parezcan fáciles. Personas que no se quejan. Me gustan las personas resolutivas que piensan que lo que hacen tiene un sentido y, por tanto, se arremangan y lo hacen, y no presumen de sus esfuerzos.

Cuando estudiaba fotografía me di cuenta que todos los fotógrafos me caían fatal. Presumían tanto de sus horas de trabajo, sus grandes proyectos… Siempre repetían lo mismo, el mercado está fatal y la fotografía es muy difícil.

Pero había una profesora que nos decía: “sí, es muy difícil, pero yo lo he hecho y, por lo tanto, se puede conseguir, y ella fue la única que nos contó cómo se podía hacer: primero cómo se financió su carrera y luego cómo se ganó la vida con lo que amaba hacer. Me enseñó no solo fotografía, sino algo más importante: me enseño que se podía.

Con ella, y a través del retrato, aprendí a descubrir la hermosura de una persona, su evolución desde que es joven, conoce a alguien, se casan, luego llegan los hijos… En definitiva, acompañar ese proceso vital a través de un retrato. Hasta el día de hoy es lo que más me gusta. Y gracias a ella me sigo dedicando a la fotografía, a la parte humana de la fotografía que ella me transmitió.

Entonces, la fotografía te ayudó también a solucionar “problemas buenos”. Y nació Stillbirth

La fotografía y la psicología, porque también estudie psicología. Lo que más me interesa de la psicología son los duelos. Todos tenemos duelos no resueltos. Duelos de todo tipo.

A través de la fotografía llegué a los duelos por fallecimiento, y concretamente a los fallecimientos de bebés. Vi que la fotografía podía ayudar en estos procesos. El duelo es algo muy abstracto y el de un bebé que no ha nacido lo es aún más. Fue ahí cuando le di otra aplicación a la foto. Ya no era solo recordar cuando tus hijos eran pequeños, ya no era entonces solo una función biográfica, sino que la foto de alguien que no nació podía darle a ese alguien una identidad.

Darles identidad a las personas que no han estado con nosotros. ¡Es fuerte!

Cuando una pareja espera un bebé, todo su entorno proyecta la vida de ese bebé. Le compran ropa, preparan la habitación… Luego resulta que ese bebé fallece y todo se corta ahí. La sociedad misma les pide a los padres que pasen página, pero los papás se quedan en que sólo unos días antes estaban comprándole ropa… ¿Cómo que ya no existe? Entonces el poder de darles a los padres algo que enseñar -en este caso una foto, ya sea de unos patucos o de un juguetito que era para el bebé que no nació, o nació y murió- hace a veces que el entorno reconozca a ese bebé. Porque existió y sigue existiendo de alguna manera.

¿Y esa foto se convierte en sostén de los padres?

Esa foto se convierte más bien en un peldañito a subir. Por sí sola no hace nada, pero les da a los padres como un agarre, al menos temporal. Esa foto los padres la pueden mostrar en redes sociales -es lo que la mayoría hace- y da pie a que otras personas pregunten y ellos puedan entonces hablar de su bebé. Pueden enmarcar esa foto en sus casas, o regalársela a los abuelos para que la pongan con los otros nietos. Todos estos pequeños gestos ayudan a sanar. Incluso, si tienen más hijos, usan esas fotos para hablarles a los otros hijos de este hermano que existió.

Todo esto les sirve si los padres tienen esta necesidad de materializar de alguna manera esa paternidad y maternidad que, por las circunstancias, no pueden ejercer. Luego, con el tiempo, evoluciona de otra manera y ya no necesitan tener la foto siempre a mano. Es parte del proceso de duelo.

¿Cuál es tu motivación personal para llevar adelante un proyecto tan especial y “particular” como éste?

Sentir que sirves para algo. Tu paso por el mundo ¿qué va a dejar? Sentir que formo parte de algo más grande que yo. Empecé este proyecto cuando estaba en voluntariados y quería hacer algo por los demás. Todos podemos ayudar, pero a veces creemos que si no podemos ir a África no hay nada que hacer.

Con mi cámara quizás puedo lograr cambiar la percepción que se tiene del duelo gestacional. Puede que nunca vaya a abrazar a una persona en duelo, pero le estoy ayudando de otra manera.

A veces tu trabajo ayuda más que el dinero. Poniéndote en acción haciendo cosas variopintas.

Pasaron 7 años hasta que se involucraran profesionales en el proyecto Stillbirth.

Llegó un punto en que ya daba el proyecto por cerrado, porque mi objetivo era ayudar, no sólo a los padres que ya habían pasado por esta situación, sino también a otras familias que puedan contar con esta ayuda si en algún momento pasan por esto.

En este último año he ofrecido charlas a colegios de psicólogos, matronas y enfermería. He estado en más de una docena ciudades españolas, todo gracias a las asociaciones de familias. Y luego los profesionales que participan en estas charlas las repiten en sus centros.

Y es que la fotografía de duelo en realidad existe desde siempre.

Gracias a personas tan concretas como Norma, hoy muchas familias están, de alguna manera, sanando uno de los duelos para mí más difíciles que puede haber: la pérdida de un hijo.


Un lugar. Polonia

Un color. Rojo

Una palabra. Paz interior

Un libro: Middlesex de Eugenides Jefrey

Raquel Banchio

Fotógrafa Vivencial desde hace 6 años. Colabora en Ciutat Nova con la sección de Historias Vivas y la imagen visual de la revista.

Fotògrafa Vivencial des de fa 6 anys. Col·labora amb Ciutat Nova en la secció d'Històries Vives i la imatge visual de la revista.
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