“Si queremos conseguir una verdadera paz en este mundo, debemos comenzar con los niños, y si crecen en su inocencia natural, no tendremos que luchar, sino que iremos del amor al amor y de la paz a la paz, hasta que, por fin, todos los rincones del mundo estén cubiertos de paz y amor”. (Mahatma Gandhi)

Educar para la paz

Todo el mundo desea la paz, pero la tozuda realidad nos dice que nuestro planeta está salpicado de numerosos conflictos bélicos y de todo tipo de violencias que atentan contra la dignidad de las personas y de los pueblos. También en nuestro entorno padecemos agresiones por violencia de género, doméstica, de carácter xenófobo o racista, entre adolescentes, en las escuelas… Ante estas situaciones, a menudo nos preguntamos, ¿qué podemos hacer?

La Constitución de la UNESCO proclama: “Dado que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Esta cita bastaría, sería suficiente para darnos cuenta de la enorme importancia que la educación para la paz debería tener en el proceso de formación de cada persona. En este sentido, resulta de relevancia y de actualidad la Declaración sobre el Derecho a la Paz, aprobada en diciembre de 2017, por la Asamblea general de las Naciones Unidas; un documento en el que, por primera vez, se establece que todos los seres humanos tienen derecho a gozar de la paz. Se reconoce, además, que la paz no es sólo ausencia de guerra, sino un derecho humano fundamental que requiere “un proceso de participación positiva y dinámica, en la que se fundamenta el diálogo, y los conflictos se resuelven en un espíritu de comprensión mutua y de cooperación” (A/C.3/71/L.29.Preámbulo).

Sin embargo, es necesario tener presente que educar para la paz, no significa incluir una disciplina más en los currículums académicos, sino que es una forma de entrenamiento, una herramienta de paz, un camino para desarrollar la creatividad y la autonomía de los niños y niñas para hacer frente a los problemas, aprender a dialogar y experimentar, para que tomen conciencia de sus propios recursos al sentirse cada uno responsable de todo. Educar para la paz, pues, significa promover una acción práctica dentro de un contexto específico, comenzando por la resolución positiva de las relaciones interpersonales, sin perder de vista cuestiones más generales como el modelo de desarrollo, la distribución de los recursos y la gestión del poder; realizando actuaciones concretas para transformar desde abajo una sociedad globalizada, en la que la falta de derechos y las crecientes desigualdades hacen perder, a menudo, el sentido de la palabra ‘paz’.

¿Qué es ‘Living Peace International’?

En este contexto, el proyecto ‘Living Peace International’, ofrece un camino para hacer crecer, tanto como sea posible, en los diferentes ámbitos de aprendizaje y de vida, el compromiso de vivir por la paz, renovando relaciones, fortaleciendo colaboraciones, cooperando juntos, para la construcción de una red de paz en el mundo. De sus propias características se deducen sus puntos fuertes:logo

  • Es un proyecto iniciado en el año 2011, con 15 niños en El Cairo (Egipto) y que actualmente involucra a 1.620 escuelas, grupos y asociaciones de todo el mundo, con más de 650.000 personas: niños y niñas, adolescentes, jóvenes y adultos de 161 países, de diferentes religiones, lenguas y culturas.
  • Sencillez de la idea
  • Implicación personal que genera nuevas maneras de relacionarse
  • Promoción de la cultura de paz
  • Existencia de una red de relaciones e implicaciones a nivel internacional
  • Es un proyecto inclusivo, transversal e interdisciplicar

Sus acciones se basan en tres propuestas que combinan la sencillez con un alto grado de compromiso personal:

  • La necesidad de ser personas de paz
  • Un dado, el “dado de la paz”, con frases sencillas, con valores para ponerlos en práctica
  • El “Time Out”: un minuto de silencio, reflexión u oración por la paz, cada día a las doce del mediodía

Parece evidente que se trata de propuestas universales y que exigen una respuesta personal para salir de uno mismo e ir al encuentro del otro. Esto es generador del ‘riesgo creativo’ que hace caer las barreras de edad, de rol, de estructuras, de formalismos; porque el clima de apertura, altruismo, respeto recíproco y solidaridad lleva a relaciones nuevas, un clima nuevo, una nueva cultura, en la que cada uno siente la libertad de poderse expresar, de ofrecer su propia contribución, dando lo mejor de uno mismo.

Congreso 2019

En este interesante camino que ‘Living Peace International’ recorre construyendo la paz des de la base, organiza los próximos días 13, 14 y 15 de diciembre el I Congreso Internacional de formación para ‘jóvenes líderes y embajadores de paz’ que, bajo el lema “Crecer como constructores de paz”, se celebrará en Madrid, en colaboración  con el “Cercle Universel des Ambassadeurs de la Paix” con sede en Ginebra y la Fundación Igino Giordani.

En este Congreso se prevee la participación de unos 200 adolescentes y jóvenes diversos lugares del mundo, de edades entre 16 y 30 años, que han sido nombrados ‘jóvenes embajadores de paz’ por el ‘Cercle Universel des Amassadeurs de la Paix’ y de aquellos que han sido propuestos para este nombramiento por su compromiso diario a favor de la paz. Asimismo, también participarán otros jóvenes de organizaciones afines que llevan a término una tarea que promueve una cultura de paz, desarrollando acciones dirigidas al crecimiento de la tolerancia, el diálogo y la solidaridad en los ámbitos más diversos.

La metodología 6×1 que se utilizará en el desarrollo de este Congreso, está en consonancia con la propia sistemática del proyecto ‘Living Peace International’ y se puede sintetizar en los puntos siguientes:

  1. Acercarse a la realidad: Caminar, observar, escuchar y tomar conciencia de los problemas existentes en el barrio, ciudad, país y que son obstáculos para la paz.
  2. Pensar y sumar todas las ideas: Ordenar y priorizar todo lo que hayamos observado. Escoger de manera participativa cual es el problema por el que comenzar, valorando su dimensión, urgencia y gravedad.
  3. Suscitar la participación: Trabajar juntamente con otras escuelas y grupos en un proyecto común, contribuyendo a resolver la necesidad identificada y compartiendo nuestras experiencias, ya que juntos somos más fuertes.
  4. Ensuciarse las manos: Elaborar un plan de acción con objetivos, actividades, responsabilidades, cronograma y resultados esperados. Y… ¡a trabajar!
  5. Evaluar para mejorar: ¿Hemos alcanzado los objetivos propuestos? ¿Qué dificultades hemos tenido? ¿Hemos sido capaces de trabajar juntos? ¿Qué se podría corregir y cómo?
  6. Encontrarnos para celebrarlo: Compartir la alegría de los resultados alcanzados. Descubrir habilidad y conocimiento adquirido. Reconocer la contribución que cada uno ha aportado a lo largo del itinerario.

Con todos estos ingredientes, la iniciativa garantiza un importante paso hacia delante en este loable, necesario e interesante camino de paz que el proyecto ‘Living Peace International’ propone a jóvenes y adultos de todo el mundo.

Podéis ver este vídeo (3’22”) sobre el proyecto ‘Living Peace International’

También podéis ver este otro (1’57”) sobre el I Congreso “Crecer como constructores de paz”

Para contactar con el proyecto en España: Pilar Margal (Coordinadora) – pilarmargall@gmail.com

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