En un primer vistazo, puede dar la impresión de que el silencio y la soledad, no nos entusiasman demasiado. No los encontramos atractivos y más bien nos dan un poco de miedo. El entorno que nos rodea nos habla de todo lo contrario. Todo es ruido. Todo debe ser rápido, todo debe tener cierto impacto… y nos podemos preguntar: ¿Por qué vivimos tan deprisa? ¿Quién nos hace correr de esta manera?

Es cierto que todo este bullicio, esta aceleración, son características de la vida urbana. La vida rural, da más tiempo al tiempo. Aquella experiencia de desierto de la que hablaban los místicos, como experiencia de soledad y de silencio, parece que nuestro mundo occidental, no lo entiende. La experiencia de desierto auténtica, quizás ni siquiera necesita del desierto. Necesita dejar un espacio libre en nuestro interior, para entrar en el misterio de la propia existencia.

Y esto no resulta fácil, porque vivimos en el contrapunto del silencio y la soledad. Es la multitud. La persona en masa, claudica ante la presión ambiental consumista, y no queda el más mínimo resquicio para la reflexión. Pero, si somos capaces de entrar sin miedo en este espacio interior de reflexión y soledad, cuando empecemos a encontrarle el gusto, veremos que es una experiencia sin retorno. Después de haberlo vivido, diríamos que eres otro. Valoras la vida de otra forma. Miras el mundo de una manera diferente, te dejas impactar por la realidad y te encuentras ante el misterio de la propia existencia, el misterio de la existencia de todo… Y empiezan a surgir las preguntas: ¿Por qué existo? ¿Por qué existe todo en lugar de la nada?

Como en muchas de las cosas de la vida, existe una dualidad… aquellos que lo ven de una manera y los que lo ven de otra. Y es una pena, porque en lugar de ponernos unos junto a otros, para generar diálogo fraterno, nos ponemos unos frente a otros, para ver quién tiene razón. Y la verdad es que daríamos un importante paso hacía delante, si substituyésemos el enfrentamiento por la cooperación. Con idea clara: pensar diferente no es, en absoluto, ningún motivo para dejar de respetarnos.

Antoni Pedragosa

Llicenciat en Ciències Químiques, Màster en Astronomia, casat amb la Blanca, dos fills, quatre nets, col·laborador habitual de Radio Estel, Ciutat Nova, i CAT-Diàleg. Assessor ocasional de la Eurocamara en temes de medi ambient.

Licenciado en Ciencias Quimicas, Màster en Astronomia, casado con Blanca, dos hijos, cuatro nietos, col·laborador habitual de Radio Estel, de Ciutat Nova i de CAT-Diàleg. Asesoramientos especiales en la Eurocamara,en temas de medio ambiente.
Antoni Pedragosa

Latest posts by Antoni Pedragosa (see all)