Dos estímulos se combinan “accidentalmente” en mi vida y me inspiran a escribir este artículo.

Asisto a la presentación de un libro. Clima acogedor y familiar, propiciado por los pocos asistentes al acto, los sillones y sofás que nos acogen, la copa de vino que nos ofrecen y el diálogo de los autores, en tono confidente, entre ellos y con los presentes. El libro que nos convoca es original, en forma y fondo. ¿Qué sentido tiene? ¿Para qué sirve? ¿Quién lo va a comprar? Son preguntas que podría hacerse uno cuando va entendiendo de qué se trata.  “Las cosas poco convencionales son buenas para el alma”. Esta afirmación se desliza en medio de la conversación… Quizás sea esa la respuesta… Quizás pasa desapercibida para algunos, pero a mí, me impacta.

Leo un artículo que me recomiendan sobre el mundo digital y las redes sociales. Me sé mover en estas aguas, pero no como nativa, sino como quien ha aprendido a nadar de mayor. Entre referencias tecnológicas y alusiones a aplicaciones varias, me encuentro una mención a Pedro Salinas, un escritor muy de mi gusto. Me sorprende y me incita a buscar más sobre El defensor, la obra citada y lo hago… en internet, por supuesto, no en una biblioteca, lo reconozco.

No es convencional escribir así, por amor al arte, diríamos… A veces hay motivos para escribir con un objetivo de denuncia social, de persuasión sobre alguna idea, de crear opinión pública a favor o en contra de algo o de alguien. Pero también se puede, por qué no, escribir sobre la escritura misma, sobre las palabras… Por eso hoy reclamo desde estas líneas, como Salinas, el arte del buen uso del lenguaje. Sencillamente eso. Aunque sea poco convencional, es bueno para el alma.

Comparto con el poeta de la Generación del 27 el valor que da al lenguaje, tanto por su función comunicativa, que nos permite a las personas relacionarnos con la comunidad, como respecto a nosotros mismos, ya que por él tenemos la posibilidad de aprehender en palabras el inagotable mundo exterior que nos rodea y el infinito mundo interior que nos habita.

Rompamos una lanza en defensa del lenguaje y de su buen uso.

No es un problema, que escribamos mensajería instantánea mayoritariamente… Es un nuevo canal y ha venido para quedarse, pero llenémoslo de contenido, que sea muestra de esas funciones propias del lenguaje nombradas antes.

Cuidemos también el uso oral, pero no tanto por perseguir la corrección en sí misma. Que nuestras conversaciones sean un tejer lazos, compartiendo lo vivido, interesándonos por el otro, sonriendo o felicitando con las palabras.

Retomemos la lectura, en soporte papel o digital, ambas opciones son válidas. Pero cultivemos la imaginación que leer nos procura, cuando damos forma en nuestras mentes a aquello que leemos.

Y… disfrutemos de un buen caldo aderezado con sopa de letras, en vez de los comunes fideos. ¿Será poco convencional? Puede, pero será un buen entretenimiento

Amparo Gómez

Ciutat Nova és una part de mi. Sóc llicenciada en Filologia Hispànica i amb formació en periodisme, un tàndem ideal per a una amant de les llengües, de les paraules i de la comunicació. Mitja vida a València, on he nascut, i mitja vida a Catalunya, un altre bon tàndem…

Ciutat Nova es una parte de mí. Soy licenciada en Filología Hispánica y con formación en periodismo: un tándem ideal para una amante de las lenguas, las palabras y la comunicación. Media vida en Valencia, donde he nacido, y media vida en Cataluña: otro buen tándem…
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