Núria es tan joven y emprendedora que cuenta la evolución de las redes sociales por “eras” y, enterrada la era Facebook, ella vive de lleno en la era Instagram. Sin embargo, hablando con ella, descubres que las redes pueden ayudar a recoconectarnos, a salir de los anónimos y gigantescos centros comerciales para volver -sí, hacia atrás- a una relación entre comprador y vendedor más cercana y personal. Como si volviéramos a aquel pueblo o barrio que te permitía comprar a la persona en quien confiabas. ¿Quizás la famosa “aldea global” también es un poco esto?


Érase una vez, tres años atrás…

“Cierra los ojos” -me dijo un consultor cuando terminé la universidad-. “Si tuvieras 99 años y te fueras a morir al día siguiente, ¿que te gustaría haber conseguido a nivel profesional?” Enseguida respondí que hubiera querido tener una empresa propia. “Pues si lo tienes tan claro, ¿porque no empiezas?” Dicho y hecho. Tampoco se precisan tantas cosas para arrancar.

Lo tenías claro.

Si bien no me lo imaginaba tan rápido, siempre había soñado tener mi propia empresa, y que me permitiera vivir como yo quería.

Y Enow Communication ya tiene tres años.

Ese mismo consultor me prestó un despacho y me ayudaba a encontrar clientes. Además, entré en un programa de la Generalitat para autónomos y pequeños empresarios. Hacía un poco de todo, siempre dentro del mundo del marketing y la comunicación y a un precio muy económico. La mayoría de los clientes eran pequeños emprendedores, personas que tenían pequeños negocios locales y querían entrar en las redes sociales. Era el 2015 y todo el mundo tenía que estar en las redes.

Por el camino he encontrado personas como Jhon, mi pareja, que me ayudó muchísimo desde el inicio, tanto trabajando como apoyándome. Tres meses después de poner en marcha la agencia venía por las tardes cuando salía del trabajo en otra empresa. Después decidimos dedicarnos ambos a tiempo completo a la agencia.

 

EMPRENDER ES VIViR

Venimos de una visión del emprendimiento que nos hace esclavos, sobre todo de las horas de trabajo, pero nosotros no queremos ser esclavos de nuestro propio proyecto. Queremos tener una empresa que nos permita vivir haciendo lo que nos gusta. No es vivir para trabajar, sino trabajar para vivir.

¿Y cómo se hace esto?

Hay un momento en el que tienes que elegir con quién quieres trabajar, con quien conectas bien y con quien no. Entonces es muy importante aprender a decir “no, este cliente no me conviene”. Existe el peligro de querer asumirlo todo, pero internet nos ayuda porque nos da la posibilidad de hacer negocios mucho más flexibles, de trabajar con personas de toda España e incluso de América Latina.


Siempre he soñado tener mi propia empresa y que me permitiera vivir como yo quería


Conozco reflexiones similares de personas que llevan 20 años trabajando, no tres, como tú…

El primer año hice vacaciones el mes de agosto y me lo pasé llorando. Había soportado una enorme presión y en septiembre me costó muchísimo ponerme al mismo nivel, pero fui remontando de forma natural. Un día, hablando con mi madre -pienso que ella sufre más que yo- me dijo: “es muy difícil hacer las cosas al ritmo que tú las quieres y tener resultados a la velocidad que te esperas”. Tenía razón. Era una locura porque, al mismo tiempo que soy muy activa, también soy muy sensible y todo me afecta mucho.

Seguro de que esta sensibilidad también te ayuda en algún aspecto.

Pienso que esta sensibilidad me permite entender desde una perspectiva muy profunda los proyectos de los emprendedores con los que trabajo. No me cuesta nada conectar con ellos, la empatía se hace presente desde el primer contacto. “Me enamoro” de mis clientes.

Por otra parte, esta sensibilidad me da una intuición muy fuerte, a la que no siempre resulta sencillo seguir. La intuición te puede decir que aquel cliente, aquel proyecto, no te conviene, pero te ofrecen 800€ al mes. ¿Y qué haces? ¿Le dices a la intuición que se calle? Esto cuesta de entender porque quieres que tu empresa crezca y necesitas entradas… Pero es mejor tener menos ingresos y conseguirlos desde una perspectiva más saludable. Tiene mucho más sentido que “ser el más rico del cementerio”. Hacemos todo esto para ser más felices, para estar satisfechos del trabajo que hacemos y colaborar con personas con las que conectamos.

A(EM)PRENDER

¿Qué otro aprendizaje destacarías en estos tres años tan intensos?

Como te diría… Cuando emprendes aprendes muchísimo a vivir. Con este trabajo he aprendido a escucharme más a fondo, a escuchar lo que sí, lo que no… He aprendido que hay que dejar espacio a lo que de verdad quieres hacer.

Supongo que este planteamiento más vital también te da un equilibrio personal.

El aprendizaje que haces viviendo también duele, y mucho, porque te la pegas. Hay cosas que solo se pueden aprender a golpes. Es duro, pero es el camino para crecer y acercarte a la vida que deseas.

¿Dónde te ves dentro de cinco años?

¿Recuerdas que mi objetivo inicial era vivir como quería? Pues hay una parte que todavía no he desarrollado: renunciar a gastos que no te reportan. Quizá no hay que tener un despacho, o no es imprescindible vivir en una gran ciudad.

Pues no es lo que nos imaginamos si pensamos en agencias de comunicación.

Empecé con una idea de empresa muy diferente. Muchos trabajadores, muchos ingresos… Mucho de todo. Me he dado cuenta de que no es necesario, que siendo más auténticos y con menos también podemos llegar a nuestro objetivo. Y no se trata de una renuncia. Puede parecer que cuando te quieres marchar de Barcelona y reducir gastos estás renunciando a tus sueños. Pues no. Podemos hacer videoconferencias y trabajar desde cualquier parte del mundo. No hace falta renuciar a nada.

¿Seguro que es exactamente igual?

Hay que hacerlo bien. Trabajar a distancia con los clientes, y aún más en temas de comunicación, es una dinámica diferente que empieza por controlar bien el tiempo. Puede parecer que es mejor estar juntos tomando un café, pero la videoconferencia puede tener una dinámica más productiva. Si queremos tomar un café, lo hacemos, pero si se trata de una reunión de trabajo, centrémonos en ello y avancemos.


Es mejor tener menos ingresos y conseguirlos desde una perspectiva más saludable

Tiene mucho más sentido que «ser el más rico del cementerio»


No creo que el trabajo a distancia pueda sustituir el trabajo presencial al 100%, pero no olvidemos que en muchas reuniones se pierde el tiempo de una manera espectacular.

¿VENDER HISTORIAS?

¿Cómo decidís con quién trabajar?

Hay un punto potente: escoger los proyectos que te inspiran. Es muy satisfactorio trabajar en proyectos que tienen motivaciones cercanas a las tuyas, o con una persona que tiene un proyecto de carácter social y con una motivación con la que conectas.

Parece que identificas muy bien la esencia de cada proyecto.

Es una de las partes que más me gustan de este trabajo y lo empecé a hacer de forma inconsciente. Recuerdo un proceso de consultoría con una emprendedora de una peluquería bio pensada especialmente para mujeres que habían pasado por la quimioterapia. Juntas decidimos redactar un artículo para el día contra el cáncer de mama. Lo preparé y al día siguiente me dijo, emocionada, que había escrito el mejor post del blog de su empresa: “Has puesto en bonito lo que yo siempre hubiera querido comunicar”. Esto llena mucho y es lo que da sentido a nuestro trabajo de acompañamiento.

Las redes pueden llegar a ser muy cercanas, pero al mismo tiempo muy efímeras. ¿Cómo se puede consolidar una relación a través de mensajes cortos y vídeos de 30 segundos que desaparecen en 24 horas?

Ahora vivimos en la era Instagram. Facebook era -fíjate que ya lo digo en pasado- un escaparate, un catálogo donde mostrabas todos tus productos o servicios. Era el modelo clásico, pero digitalizado y a través de internet. En la era Instagram no se trata tanto de mostrar lo que tú tienes, sino de interactuar con tu comunidad y también con las marcas de los demás. ¿Quieres que las personas interactúen contigo? Pues, hazlo también tú con ellas. No podemos esperar que la gente venga hacia nosotros si nosotros no nos abrimos a los demás. Como en cualquier otra aspecto de la vida. Debemos tomar la iniciativa y mostrarnos, crear una comunidad con la cual poder hablar, abrir debate y contribuir a los debates de otros. En definitiva, trasladar las relaciones de siempre, el networking, a las redes. Y para que tenga repercusión en los resultados económicos de la empresa se necesita, como en todo, una estrategia.

Sin embargo, algunos no quieren usar las redes para su negocio, porque en las redes “no se vende”.

Pues mira, en Instagram se están produciendo ventas y cerrando contratos entre personas que se conocen a través de esta red. La relación se materializa en negocio.

Parece curioso. Antes se mostraba toda la oferta y no se vendía y, en cambio, ahora que “solo” se cuentan historias sí que se vende. Un auténtico cambio de paradigma.

¡Exacto! Todos necesitamos conectar con la persona a quien compramos un producto o un servicio. Si yo, por ejemplo, busco una consultora de comunicación y veo que esta persona comunica de una manera con la que yo conecto, puede que me inspire más confianza que aquella otra con una web muy bonita y unos servicios muy estandarizados, pero de la que no sé nada de su vida. Sí, la posibilidad de conocer a las personas a través de las redes sociales hace aparecer nuevos modelos de negocio.

Tal vez podemos añadir que estamos volviendo a la proximidad de antes, del pueblo o el barrio donde todos conocíamos al tendero. Estas redes tienen un componente de rehumanización…

A veces nos obsesionamos demasiado en mostrar siempre el contenido, pero, en cambio, está bien mostrar una parte de tu día a día sin caer en “que bonita es mi nueva taza de café”. El hecho de mostrarte en tu cotidianidad tiene un punto que te convierte en más humana. Si tú ofreces mucho contenido con valor, tus fotos siempre son espectaculares y sales retocada… ¿para qué te voy a llamar si no eres real?


Todos necesitamos conectar con la persona a quien compramos un producto o servicio


He trabajado con una chica muy instagrammer. En las historias -stories- siempre sale ella y  me hizo mucha gracia un día cuando dibujó una flecha señalando su cara con este texto: “esta papada no me representa”. Da igual que tengas papada o que no salgas guapa. Lo que quiero es verte y hablar contigo. No tienes que ser perfecta ni enseñarme que tomas el café perfecto.

En el artículo de fondo de esta misma revista, Josep Lluís Micó explica que, a veces, los protagonistas de las stories de Instagram quieren mostrarse tan retocados que se convierten en hologramas.

Sí, tenemos que huir del postureo. Tienes que mostrarte profesional, pero sin olvidar que al final conectas con personas que tienen problemas similares a los tuyos. Por ejemplo, muchas madres desbordadas están en Instagram y ven que una experta en vete-tú-a-saber-qué-tema que les interesa también ha tenido un hijo, y que no duerme… Conectan con ella de manera espontánea.

Así es Núria: una persona con la que se conecta de manera espontánea, que pone las redes sociales al servicio de unas relaciones humanas -y comerciales- auténticas. Las herramientas, los canales de comunicación y los lenguajes cambian, pero las personas tenemos las mismas aspiraciones.


 

Josep Bofill

Director at Ciutat Nova
Després d'una àmplia experiència en el món de l'ensenyament, actualment és a la direcció de la revista Ciutat Nova.
Tras una amplia experiencia en el mundo de la enseñanza, actualmente está en la dirección de la revista Ciutat Nova.
Josep Bofill

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